MENTIRAS BONITAS
VERSIÓN UNO Nací con una luxación unilateral de cadera, no puedo imaginar lo que fue para mi madre ayudarme a aprender a caminar con esa limitación, sobre todo cuando empecé a caminar largas distancias y los dolores en la cadera se hacían insoportables. Ante la falta de recursos médicos mi madre se dedicó a orar para que yo mejorara, me puso en manos del Cristo de Zaragoza, un Cristo que hizo aparición en una lejana población de Antioquia llamada Zaragoza. Las peregrinaciones de los fieles eran famosas por lo extremas que llegaban a ser, algunos de ellos caminaban durante meses hasta la población ofreciendo su cansancio físico como sacrificio para obtener un milagro. Mi madre ofreció humildad representada en bajar su orgullo para pedir limosna en el pueblo y recoger una cifra de dinero para llevarle al Cristo como premio adelantado por el milagro, también ofreció que yo (a decir más ella que yo) renunciaría a todo lujo el día de mi primera comunión y que la haría en la iglesia del m...