LIBERAR Y SER LIBERADO.
Tres veces por semana, parqueo el auto en el mismo lugar donde lo hice durante 10 años, después recorro el largo pasillo que me separa del que fue mi hogar durante el mismo tiempo, a menudo ese recorrido dura más tiempo del que recuerdo duraba cuando vivía allí, es cuando me percato de la relatividad del tiempo y la distancia, porque esta vez hago el recorrido tratando de recordar las veces que caminaba por ese pasillo y que me esperaba el apartamento con mi ex esposo dentro y nuestros tres ex gatos, trato de acceder a emociones viejas, trato de añorar aquellos tiempos, de extrañar a los gatos mirando por la ventana, pero nada de eso aparece en mi panorama emocional. Cuando paso frente al apartamento me detengo y miro la enorme ventana con una persiana nueva y sin gatos adornándola, la puerta de servicio y la puerta principal exactamente iguales, lo único que varía es que ya no tengo la llave de aquel lugar y que dentro hay un escenario completamente diferente al que nosotros teníamos ...