EL GUARDIÁN DE LA BAHÍA
Durante una de mis caminatas por la playa, la punta de mi dedo grande del pie derecho tocó levemente una medusa, de inmediato me lavé el dedo, más por la impresión que me causa la textura gelatinosa de esta criatura que porque temiera sufrir algún ataque. Cinco minutos más tarde una hinchazón se propagó por todo mi cuerpo y mi piel se desfiguró a manos de unas ronchas verdes que simulaban la piel de un cocodrilo, diez minutos más tarde alcancé la única caseta de guardacostas de Golden Beach y perdí el conocimiento, cuando lo recuperé era presa de un ataque respiratorio severo y los paramédicos no pudieron encontrar mi presión sanguínea, por lo que decidieron llevarme al hospital más cercano. Durante el viaje al hospital me vi enfrentada a la certeza de que iba a morir, perdí la visión intermitentemente durante todo el viaje, tenía mucho vomito y mi cuerpo temblaba sin descanso, mientras yo sentía como mi vida circulaba en una extraña orbita, que se alejaba y regresaba. Tenía tantos sín...