EL LIBRO DE VISITAS.
“Todo es nuestro en la medida en que nada nos pertenece” Gonzalo Arango Es increíble como nuestras posesiones llegan a convertirse en una extensión de nosotros mismos, muchos creen que son sus automóviles lujosos, sus casas con piscina, sus accesorios de marca etc. Un joven me decía la otra vez que nunca se siente tan seguro de sí mismo como cuando conduce el convertible de su tío. Desde hace casi dos años la vida me ha puesto en situaciones en las que he tenido que vender o regalar las que fueran las posesiones de alguien más y que fueron el producto de la fuerza laboral de alguien. Primero fue con la casa de mi madre, desaparecer una casa de tres habitaciones, me tomó dos meses, la suerte que tenemos en Colombia es que allá todo es potencialmente reutilizable, y sobre todo la gente compra de segunda mano, a muy buen precio. Por lo que no formé parte de la población que incrementa las basuras en el mundo. Pero si vi salir de aquella casa artículos que fueron sagrados para mi madre...