MISTERIOS SIN RESOLVER
Cuando publiqué mi primer poemario "Lumediana" hice un recital en una librería de la ciudad de Cali para promocionar mi libro, una amiga llegó a verme con una de sus amigas de la universidad a quien llamaré Fanny, ella estaba antojada de comprar el libro pero no tenía el dinero en ese momento y me pidió que se lo diera para pagarlo luego.
El acuerdo fue que yo iría al siguiente martes a su casa a recoger el dinero y tenía que ser el día martes porque era el único día en que había alguien en su casa para entregármelo. Recuerdo que se aproximaba la Navidad y en aquel entonces yo tenía una práctica que consistía en que elaboraba a mano una cantidad de tarjetas de Navidad con un mensaje diferente en cada tarjeta y las cargaba en mi cartera para dárselas a todas las personas que tocaban mi vida durante el día, era una tarjeta al azar, que le entregaría alguna respuesta al destinatario.
El día acordado para ir a recoger el dinero tuve un problema familiar bastante delicado y olvidé por completo ir a recogerlo pero al día siguiente miércoles recordé que había quedado de ir a recoger el dinero pero olvidé que me se me había instruido para que fuera el martes y no otro día, así que decidí ese miércoles ir hasta la casa de Fanny a recoger el dinero del libro.
A mi llegada una mujer de unos 55 años bien llevados, elegante, de mirada dulce y muy bella, me abrió la puerta. Le expliqué cuál era el objetivo de mi visita y recordé que Fanny me había dicho que la señora tendría instrucciones de tomar el dinero debajo de una carpeta que había en una mesa del comedor. La señora me dijo que entrara y me ofreció algo de beber que yo acepté, entonces sostuvimos una conversacion de un poco más de 30 minutos, que ella comenzó haciendo mención de lo triste que yo lucía y de la energía baja que estaba emitiendo y sus palabras para alentarme estaban cargadas de una sabiduria que no tardaron en hacer efecto en mí. Me contó que estaba a cargo del cuidado de Fanny desde que su madre se había muerto cuando ella todavía era una niña, con lo que asumí que era la misma mujer de la limpieza de la casa que tenía un rol como de una Nana. A la hora de despedirme me mostró la mesa donde estaba el dinero y yo fui hasta allí tomé el dinero y en el mismo lugar dejé una de las tarjetas de Navidad para Fanny y le di otra a ella y nos despedimos.
En la noche llamé a Fanny para agradecerle el pago y preguntarle si había leído la tarjeta, para mi sorpresa me dijo que no, ya que yo no habia pasado por su casa, desconcertada le aclaré que sí había estado allí y que por cierto la mujer que me atendió me había resultado una mujer muy interesante, Fanny lucía sorprendida y me pidió que la esperara un momento en el teléfono mientras iba a la carpeta a mirar si ahí estaba la tarjeta.
Regresó visiblemente exaltada diciendo que en efecto allí estaba la tarjeta pero qué le parecía raro porque ella había revisado la noche anterior y el dinero seguía allí y entonces yo le aclaré que había estado ese mismo día, no el dia anterior en su casa.
Entonces colgó el teléfono visiblemente afectada, me dijo que necesitaba averiguar quién había abierto la puerta de su casa ese día porque si yo recordaba ella me había hecho la aclaración que yo debía ir el martes que era el día que estaba la señora de la limpieza.
Unos minutos después ella me llamó y me pidió la descripción de la mujer que me había atendido cuando se la di ella guardó un silencio incómodo pero elocuente y solo respondió "ignoro quién te habrá abierto la puerta hoy y con quién habrás hablado dentro de mi casa, porque es un hecho que estuviste acá ya que ahí está la tarjeta y tu dices que tienes el dinero, pero hoy no hubo nadie en mi casa"
De eso han pasado quizás unos 30 años y nunca hemos sabido Quién fue aquel ser con quien yo interactué y que me brindo consuelo en un momento difícil.
Si tú que estás leyendo esto has tenido una experiencia que desafía toda lógica, quieres compartirla? Te leo.

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