EN BRAZOS DE LA ETERNIDAD.
Hace dos años por esta época me crucé con el ex presidente de Colombia Álvaro Uribe en el aeropuerto de Rionegro, él acababa de entregar su puesto y yo sólo tenía a mi madre en mente quien estaba en franca lucha con la muerte, fue por la llegada del ex presidente a su tierra natal que tuve que esperar cerca de tres horas en Medellín para que me enviaran en un Focker a Cali. A mi llegada ahí estaba yo reunida otra vez con esa misma sensación tantas veces experimentada, ser el único soporte emocional y material de mi madre, aquella noche era otra vez aquella niña solitaria que tantas veces esperó asustada en salas de espera por una nueva cirugía de su madre, la misma que no tenía más compañía que la de un Dios en el que siempre ha confiado ciegamente, y que tantas veces se le ha perdido, la misma niña que se hizo adulta prematuramente, más no mujer, que aprendió a temprana edad a lidiar con las oficinas oficiales, con trámites burocráticos, buscando firmas y ordenes de exámenes cuyo sign...