EL ACOSO QUE NO TERMINA

 Estaba de compras en Walmart, cuando de repente me encontré con una mujer que caminaba igual a mí. Por supuesto para caminar igual a mí tendría que tener la misma condicion congénita que yo tengo LCBC ( luxación congenita bilateral de cadera) . Me detuve a observarla porque era de la raza negra y se supone que en la raza negra no se presenta la LCBC. Fue entonces cuando comprendí que ella me estaba imitando y se estaba burlando de mi manera de caminar, cuando conseguí escucharla comprendí que tenía público, algunos compañeros de trabajo. El bullying es con frecuencia fortalecido con público que aplaude al perpetrador.

Ahí estaba yo de nuevo en un escenario que hacía décadas no visitaba y de repente fue como si el tiempo no hubiera pasado y esa herida que se me propino de la misma forma una y otra vez siendo una niña, estuviera otra vez abierta y sangrando. 

Lo más valioso que nos arrebata el bullying es la confianza en los demás, es ese panorama que nos entregan de que el mundo es un lugar hostil poblado de personas insensibles capaces de producirnos daño y culparnos por el solo hecho de nacer diferentes. 

Conforme la encaraba ella parecía mas empoderada, y su risa se hacía más insoportable. Le tomé un par de fotos (no sé porqué no le hice un video) y me fui con la manager de la tienda a contarle lo sucedido. Ella, que también era de la raza negra, no me creyó y desestimó mi denuncia. 

Este no fue solo un caso de bullying en un lugar público, sino un caso de discriminación, porque la discriminación circula en todos los sentidos, blancos hacia negros y latinos, negros hacia minorías y latinos, latinos hacia negros y diferentes etc.

La dinámica del bullying es divertida mientras el atacado padezca sufrimiento, siendo niña aprendí esto; y en varias ocasiones pude tomar control de algunas circunstancias gracias a que no solo me rehusé a sufrir, sino que me unía al agresor y me burlaba de mí misma. Pero esta vez no pude hacer ninguna de las dos cosas, me tomó por sorpresa. Solo podía pensar en esa niña que también fui y en como le debía un cierre a ese proceso que tanto sufrió. De alguna manera me disocié en ese momento. 

Cuando asistía a grupos de ayuda para víctimas de bullying aprendí que a quienes se nos hace bullying relacionado con el cuerpo, este registra la herida allí mismo, en el cuerpo; y construye una memoria corporal que se activa con el más mínimo recuerdo de la herida. Y eso lo pude comprobar ese día, porque mientras mi mente conocía la dinámica de la agresión, mi cuerpo había puesto en alerta al sistema nervioso y las mismas emociones de antaño parecían despertar de un largo sueño.

Sabemos que un agresor que usa el acoso y la burla, es una persona que no tiene fuentes de alegría y felicidad y se regocija lastimando a quien considera una presa débil, porque eso le otorga la única forma de poder que conoce. El perpetrador no dimensiona el tamaño de la herida que propicia y la consecuencia que tiene en el tiempo. Todo esto lo procesamos en el pensamiento, pero el cuerpo siempre llevará su propia agenda al respecto y reaccionará incluso a nuestro pesar.




Comentarios

Entradas populares de este blog

INCERTIDUMBRE

EL ABECEDARIO SEXUAL.

EL CLUB DE LAS 3 AM.