SEÑALES SILENCIOSAS
En las llamadas horas pico, de repente los vecinos de la expressway se empiezan a inquietar, la impaciencia les roba la oportunidad de pactar con su yo superior y de compactarse con el momento presente, los múltiples compromisos los esperan, y no hay mucho tiempo para formularse preguntas a sí mismos, mucho menos para observar alrededor, aprender y escribir una nueva página en el libro de nuestra alma. Entonces veo a mis vecinos iniciar su carrera en la que nunca sé si esta involucrado su ego, o una verdadera y urgente necesidad por acudir a la siguiente cita puntual. Hacen uso de toda suerte de peripecias para pasarse los carros que los anteceden, mientras yo esperanzada por un fluir pronto del tráfico me mantengo fiel a mi carril, en mi exacta posición, sin entregarle nada de mí a la impaciencia, mientras avanzo lentamente en mi carril. Muchas veces sobrepaso a los mismos acróbatas vecinos que han invertido una fuente increíble de energía para llegar al mismo sitio al que yo llego ...