PECADOS VENIALES
Hice la primera comunión a mis escasos seis años en épocas donde la edad no era un requisito como ahora, la hice en contra de mi voluntad, después de haber asistido al catecismo y tratar de poner en práctica algunas de las enseñanzas sin éxito alguno. Regalar algunas joyas que llevaba puestas formaba parte de poner en práctica el darle de comer al hambriento, no obstante no me era permitido, se me hacía difícil comprender los límites que tenía algo tan simple como darle de comer al hambriento. Y empecé mal, muy mal, porque mentí durante mi primera confesión, a decir verdad el único pecado que encontré fue el de sentir pereza de ir a la misa y escabullirme algunas veces para no estar allí. Dije que había faltado a la misa porque mi madre estaba enferma, pero al minuto siguiente me acusé de ser una mentirosa, como quien dice había matado dos pájaros de un solo tiro. Recuerdo que algo que había aprendido muy bien, fue a no comulgar sin confesarme, pero mis pecados nunca me parecieron lo...