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Mostrando las entradas etiquetadas como ser uno mismo.

LA CHICA CHIC.

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Conocí a la abuela de mi esposo cuando estaba pisando el noveno piso, y de alguna manera me vi reflejada en ella, era una mujer irreverente que se daba permiso de decir lo que pensaba y de ser ella misma sin el más mínimo asomo de temor a ser rechazada o desaprobada por la gente. Recuerdo aquella primera tarde que la vi por primera vez y nos fuimos a caminar por la playa, yo tenía mis temores por su edad y me sentía llevando a una niña pequeña a su primer paseo, lejos estaba yo de imaginar que era ella quien me estaba llevando de paseo a mí, porque aquella mujer que yo pensaba que se acercaba al final de su vida era tan vital e independiente como yo, de hecho había cruzado el océano viajando durante 12 horas en avión para ver a su Rose Marie, su entrañable hija por quien ella sentía una veneración sobrenatural. En la playa me narró con lujo de detalles y con su encantador acento español anécdotas de su juventud con los pretendientes con quienes solía internarse a nadar mar adentro s...

MULETAS ACADÉMICAS

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Soy nadie ¿Tu quién eres? ¿Eres tu también nadie? Ya somos dos entonces, no lo digas Lo contarían, sabes Qué tristeza ser alguien, Qué público: como una rana Decir su nombre junio entero Para una charca admiradora Emily Dickinson. No lo puedo evitar pero escuchar una lista interminable de títulos y de premios cuando nos presentan un personaje me produce no sólo incomodidad sino un recelo que casi siempre termina dándome la razón, tengo la sensación que el ser humano se pierde en todos esos accesorios con que nos terminamos identificando con el paso del tiempo, al final terminamos convencidos que somos todo lo que el papel dice, y lo peor es que en la práctica generalmente no somos nada de eso. Alguna vez un hombre me contrató para dar un ciclo de conferencias en Colombia, él considero que mi hoja de vida no era lo suficientemente atractiva, pero estaba cautivado por mi trabajo, por lo que se tomó la libertad de adornarme presentándome con una cadena interminable de títulos...

SIN PROFESIÓN.

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Es la segunda vez que respondo al hombre que me está entrevistando que no tengo profesión. Es reiterativo en preguntarme acerca de un título o algo así. Y sé que para algunos esto es decepcionante, imagínense lo que pudo ser para mi madre quien fue educadora casi treinta años, que yo le dijera que no quería estudiar porque no creía en el sistema de educación, afortunadamente pudo haber sido difícil, pero en la práctica nunca lo fue. Eso ocurrió a muy temprana edad, cuando comprendí que el éxito educativo estaba basado en memoria más no en inteligencia, y que en las aulas aprendíamos a mentirnos a nosotros mismos en aras de simplemente demostrar un puntaje alto con que era medida nuestra supuesta inteligencia. Con lo que nos hacíamos muy hábiles llenando las expectativas de los demás (profesores, padres y sociedad) menos la nuestra; y que corría el riesgo de convertirme en un abogado, un médico, un contador, o alguna extraña que ya no sería yo misma. Así fue como desarrollé una fobia ...

ELLOS TU Y YO

Hoy hace un año que nació este blog, me embaracé de él motivada por un artículo de una escritora americana fantasma, quien aseguraba ganar dos mil quinientos dólares al mes y a veces más, monetizando su blog, Para lo cual compré un curso que me enseñaría como hacerlo por el que pagué ochenta y nueve centavos de dólar y seguí minuciosamente todos los pasos, de hecho lo sigo haciendo, sólo que un año después no he alcanzado la ambiciosa cifra de la que habla no ella sino muchos fantasmas motivadores al respecto en la red, cabe decir que he tratado infructuosamente de localizar a la mujer que escribió aquel artículo. Pero me pregunto cuantas personas depositan ochenta y nueve centavos de dólar diariamente con la promesa de ganarse dos mil quinientos dólares al mes, y me respondo que debo vender cursos a ochenta y nueve centavos de dólar. Para hoy tenía preparado tremendo material audiovisual como celebración de esta fecha, pero youtube se declara incapaz de procesar mi video, por lo que...

¿SOY LO QUE HAGO O HAGO LO QUE SOY?

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Casi siempre que me preguntan acerca de mi profesión me veo en aprietos porque cuando digo la verdad no me creen, pero si digo una mentira tampoco, y me pasa con muchas cosas, con mi estado civil, con la edad, con mis actividades favoritas, con mi identidad sexual, con mis preferencias sexuales etc. Recuerdo una vez que llegué a una reunión de amigas, y una de ellas muy bien emparentada con el que dirán, me preguntó en que estaba trabajando, como tenía varias ocupaciones en ése momento (cosa que es lo más natural en este país) elegí la que primero llegó a mi cabeza y respondí que estaba vendiendo paletas (cierto) a lo cual ella me llamó al orden y me pidió que le respondiera en serio, cuando por segunda vez le dije que era en serio que estaba vendiendo paletas entre otras muchas más ocupaciones que no mencionaría para no abochornarla, ella se echó aire con el primer papel que encontró a la mano y bastante sonrojada (tenia pena por mí) le dijo al resto del grupo, que yo siempre estaba ...

UNA VERDAD INCÓMODA.

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Durante el último empleo que tuve, la mayoría de mis compañeros de trabajo, padecían de un mal común, guardarse la verdad acerca de las personas para tener tema de que hablar cuando las personas en mención no estuvieran presentes, creo si mal no recuerdo que el término que encontró la real academia de la lengua para este tipo de conducta fue hipocresía. Una vez durante la hora del desayuno que entre otras cosas realmente duraba una hora. Todos nos reuníamos en una cafetería del aeropuerto (trabajaba en el aeropuerto) a comer. Ese día en especial habíamos comprado entre todos una comida especial. La mesera que raras veces nos saludaba se acercó atraída por el recipiente que contenía nuestros alimentos, lo destapó sin autorización y sin pedirla tampoco, se le antojó comer, y así sin permiso alguno decidió cuales porciones quería y las asaltó sin previo aviso. Todos en la mesa se tornaron incómodos, pero nadie se atrevía a expresarlo, todos lucían dispuestos a guardar en su eterno desván ...