LA CHICA CHIC.
Conocí a la abuela de mi esposo cuando estaba pisando el noveno piso, y de alguna manera me vi reflejada en ella, era una mujer irreverente que se daba permiso de decir lo que pensaba y de ser ella misma sin el más mínimo asomo de temor a ser rechazada o desaprobada por la gente. Recuerdo aquella primera tarde que la vi por primera vez y nos fuimos a caminar por la playa, yo tenía mis temores por su edad y me sentía llevando a una niña pequeña a su primer paseo, lejos estaba yo de imaginar que era ella quien me estaba llevando de paseo a mí, porque aquella mujer que yo pensaba que se acercaba al final de su vida era tan vital e independiente como yo, de hecho había cruzado el océano viajando durante 12 horas en avión para ver a su Rose Marie, su entrañable hija por quien ella sentía una veneración sobrenatural. En la playa me narró con lujo de detalles y con su encantador acento español anécdotas de su juventud con los pretendientes con quienes solía internarse a nadar mar adentro s...