EL AYUNO DEL EGO.
Hace unos meses mi amigo Jorge me dijo que no le gusta como escribo ahora, que tenía la sensación que estaba haciéndolo sólo por llenar un espacio, creo que se refería a que me sentía presionada a escribir casi a diario. De alguna manera tiene razón, me siento bajo presión porque sino escribo no sabría donde meter todas las ideas que se cruzan por mi mente a diario. Me acordé de Jorge un tiempo después cuando en una visita a Vianey, un amigo pintor, lo escuchaba hablar de sus cuadros como seres cargados de vida que adquirían carácter con el paso de los días y que se expresaban a si mismos usando las manos de él para contarle una historia al público, lo escuché atentamente mientras relataba los "accidentes" que a veces tenía con las pinturas y como esos accidentes formaban parte de un maravilloso plan cósmico que jugaba con las circunstancias, el carácter y la apariencia de sus cuadros. Sabía de lo que me estaba hablando porque es lo mismo que me pasa con mis artículos, ello...