EL AYUNO DEL EGO.

Hace unos meses mi amigo Jorge me dijo que no le gusta como escribo ahora, que tenía la sensación que estaba haciéndolo sólo por llenar un espacio, creo que se refería a que me sentía presionada a escribir casi a diario. De alguna manera tiene razón, me siento bajo presión porque sino escribo no sabría donde meter todas las ideas que se cruzan por mi mente a diario.

Me acordé de Jorge un tiempo después cuando en una visita a Vianey, un amigo pintor, lo escuchaba hablar de sus cuadros como seres cargados de vida que adquirían carácter con el paso de los días y que se expresaban a si mismos usando las manos de él para contarle una historia al público, lo escuché atentamente mientras relataba los "accidentes" que a veces tenía con las pinturas y como esos accidentes formaban parte de un maravilloso plan cósmico que jugaba con las circunstancias, el carácter y la apariencia de sus cuadros. Sabía de lo que me estaba hablando porque es lo mismo que me pasa con mis artículos, ellos se escriben a si mismos, me usan para adquirir forma terrenal y ser subidos a mi blog, ellos mismos eligen al igual que los cuadros de Vianey sus nombres, la mayoría de las veces no tengo idea cual será el título de un artículo, pero mientras lo escribo se revela y es como si una voz me susurrara que ese es el título.

Por eso, este fin de semana mientras tomábamos una copa con Jorge y su esposa y él me preguntó de donde sacaba los temas para mis artículos le respondí que los temas me buscaban a mí, y no se si será porque me mantengo en función de escribir que la vida para mí es como una enorme hoja en blanco en donde siempre soy tentada a escribir. Muchas experiencias, sino la mayoría son vividas por mi como en cámara lenta, siempre buscando la sustancia incluso del encuentro más simple o aparentemente más frívolo. Mis artículos, como los cuadros de Vianey, son personajes con vida propia.

En mi blog he encontrado el sitio perfecto para liberarme literariamente, aquí no tengo censura editorial, ni tengo un patrocinador que satisfacer. Éste momento literario en mi vida es similar a una luna de miel, quizá la escritura sea la amante más apasionada de la que me he enamorado, escribir es mi razón de vivir, cuando paso tiempo sin escribir es como si mi alma se disecara. Yo no sé si escribo mejor o peor que antes, solo escribo porque al igual que el pájaro tiene un canto que cantar, yo tengo un cuento que contar. Espero no perder a mi amigo Jorge como lector, porque ha sido uno, sino el más fiel lector de los que he gozado, el no sólo lee mis artículos desde hace ocho años y es un lector estricto que me ha pulido con el cincel de su crítica, sino que además me acompaña a los eventos literarios en donde leo mis poemas y presento mis trabajos. Y bueno pese a que es un lector silencioso que no le gusta comentar por escrito en mi blog, es aquel lector que se toma la molestia de discutir personalmente conmigo mis artículos, y siempre en las discusiones con él, me deja temas de reflexión, suele hacerme preguntas que pienso que respondo, pero que tienen tantas respuestas que muchas de ellas se quedan haciendo ruido en mis sentidos.

Como la que me hizo este fin de semana, cuando me preguntó porqué si él me había hecho tan buena crítica en el pasado a mis artículos, se me había grabado tanto la menos buena, lo que me dejó pensando en la importancia del lenguaje en nuestras interacciones, y como afectamos la vida de las personas con nuestro lenguaje, y como el dejarnos afectar saca a flote nuestras carencias. Aquello que no nos gusta nos impacta más y los halagos pasan desapercibidos, o los disfrutamos por menos tiempo del que nos sufrimos las críticas. Y es apenas razonable, con los halagos el ego adquiere su alimento, como él (el ego) siempre esta sediento siempre quiere más, las críticas en cambio son ayunos para el ego, pero son el alimento para el espíritu porque con ellas somos confrontados y obligados a revisar muchos aspectos de nosotros mismos, desde la misma reacción a la crítica hasta lo que hacemos con ella. Terminé reconociendo que hacer ayunar al ego es una de las prácticas mas difíciles de ejercitar tanto como lo es alimentar nuestro espíritu.

Comentarios

Juan ha dicho que…
yo soy el amante, porque tan pronto me llega tu e-mail reportando un nuevo ensayo, inmediatamente lo devoro en espiritu, as i sea casi a media noche como en este instante. He escrito ensayos a pintores y esculturas y una obra de Arte es un ser vivo que cuenta una historia en el que cada pincelada es una proyeccion del alma y le digo al artista que quiero una parte de su alma, entonces compro la obra...tienes algun libro escrito?
Lumediana ha dicho que…
Juan Bienvenido amante, que viva la poligamia literaria y el amor universal.
Se quien eres y se que me lees, mil gracias por ese fino detalle!
Un caluroso abrazo!
Yosmar Ache ha dicho que…
Bienvenido Juan, Adiós Jorge....jajaja

una escritora se debe a su publico y cada comentario por negativo que suene, deberá tomarse positivo y constructivo, pero esa artista jamás debe cambiar por la sugerencia de algún fans, o por la herida que le cause sus palabras , ya que podría cambiar la esencia del encanto que a todos nos gusta, complacer a todos es una tarea demasiado difícil y lejos de complacerse así misma, yo puedo diferir de ciertas líneas en tus escritos y se podría decir que solo de un 20 por cierto, disfruto muchos los escritos porque me concentro en ese 80 por cierto el cual es de mayor peso, aun así me gusta siempre opinar de lo cual difiero porque siento la comodidad que me haz permitido, eres muy democrática y tolerante , algo que ha hecho crear el lazo final para volverme fiel lectora de tus líneas.

Complácete siempre a ti, y recibe los escritos de tus fans en tu blogs como los aplausos que no puedes escuchar al otro lado de la pantalla.

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