Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como sentido de merecimiento

LAS DIOSAS DEL TACÓN Y LA SEDUCCIÓN.

Imagen
Cuando estuve en su casa por primera vez sabía que era un hombre soltero, por eso no me sorprendió su obsesión por los cuadros de mujeres desnudas, por las prendas íntimas, accesorios y maquillaje olvidados por ahí, que sólo podían ser el trofeo adquirido después de la victoria obtenida sobre un nuevo cuerpo femenino. Uno sólo puede pensar en mujeres cuando se tropieza con tantos símbolos de la exquisita naturaleza femenina. No obstante algunos de estos símbolos se nos arrebatan del sentido del gusto a muy temprana edad, los más sensuales elementos de la feminidad han sido atribuidos a la mujer vulgar, otro invento de la mujer machista para arrebatarnos las inofensivas armas con que las mujeres sólo por instantes logramos vencer al macho bajo el influjo de una sobredosis de energía femenina. Las mujeres y no los hombres hemos clasificado a las mujeres entre vulgares y sobrias, obligando al hombre a casarse con las segundas deseando a las primeras. Pero la realidad es que el instinto...

ENTRE MÁS PRIMA HERMANA MÁS LEJANA

Imagen
Con una de las sobrinas de mi madre la interacción fue bien difícil. Ella había aparecido en mi vida después de diez años en los cuales no habíamos tenido ningún tipo de contacto. La última vez que nos habíamos visto me había golpeado, como era usual en ella desde que éramos niñas y cada vez que nos veíamos, había tenido que ponerle una orden de alejamiento para sentirme más tranquila cuando regresaba a Colombia. A raíz de la enfermedad de mi madre ella se había acercado de nuevo a nosotros, antes de llegar a Cali, ya sabía de su presencia en nuestras vidas de nuevo. Sepultado el pasado la recibí con mis brazos abiertos de nuevo mientras reconocía que la confianza rota es una fisura que jamás se cierra y que esa herida abierta la cargamos a cuestas por el resto de nuestras vidas, y reconociendo también que el respeto es tan frágil que una vez se quiebra es muy difícil de reparar. Pero queda el ser humano que reconoce las debilidades de los demás y que se niega a cerrarle las puertas al...