BELLEZA ILÍCITA
Estoy inmersa en un proceso de salud que me ha tenido más tiempo del que me resulta cómodo donde los médicos y eventualmente en la sala de emergencias, el ritual es el mismo: soy trasladada a la sala de rayos X donde me toman unas fotografías de mis caderas para saber lo que está pasando, aunque esto ha ocurrido varias veces sin éxito alguno, me maravilla la persistencia y el optimismo de los médicos que insisten en hacerme todo un estudio fotográfico profesional para ver mis caderas en todo su esplendor; y en donde nunca salgo tan fotogénica como en la vida real. Ninguna fotografía mía causa tanta sensación como la que provocan las de mis caderas entre los médicos, ya sé que cuando la chica me pide que me siente a esperar si las placas quedaron bien tomadas, entran dos o tres médicos y me miran circunspectos usualmente con la mano en la barbilla “¿entonces usted es la paciente de las placas que le acaban de tomar?” “¿usted nació así?” “¿cuéntenos una cosa, como ha hecho p...