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Mostrando las entradas etiquetadas como medicos

BELLEZA ILÍCITA

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Estoy inmersa en un proceso de salud que me ha tenido más tiempo del que me resulta cómodo donde los médicos y eventualmente en la sala de emergencias, el ritual es el mismo: soy trasladada a la sala de rayos X donde me toman unas fotografías de mis caderas para saber lo que está pasando, aunque esto ha ocurrido varias veces sin éxito alguno, me maravilla la persistencia y el optimismo de los médicos que insisten en hacerme todo un estudio fotográfico profesional para ver mis caderas en todo su esplendor; y en donde nunca salgo tan fotogénica como en la vida real. Ninguna fotografía mía causa tanta sensación como la que provocan las de mis caderas entre los médicos, ya sé que cuando la chica me pide que me siente a esperar si las placas quedaron bien tomadas, entran dos o tres   médicos y me miran circunspectos usualmente con la mano en la barbilla “¿entonces usted es la paciente de las placas que le acaban de tomar?” “¿usted nació así?” “¿cuéntenos una cosa, como ha hecho p...

APRENDIENDO A CAMINAR DE NUEVO.

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Llevo cuatro semanas conviviendo con una lesión en el sacro, aprendiendo del dolor que es un maestro no deseado pero inconscientemente elegido,   lo que me ha mantenido lejos del gimnasio pero caminando más de lo que lo hacía regularmente, porque me alivia el dolor ya que no tomo calmantes. Como siempre los médicos tienen más interrogantes que respuestas, el gran interrogante al que ya me acostumbré es “como ha sido posible que yo camine todos estos años” yo no sé como, pero lo he hecho exitosamente, y lo único que se me ocurre es que mi cuerpo tiene la asombrosa capacidad de recrearse a si mismo diariamente. Cada día cuando emprendo mis caminatas, que usualmente no son menores de dos millas, hago esa caminata sumida en el más profundo agradecimiento, me considero privilegiada de saberme tan consentida por mi estructura ósea para hacer todo un trabajo cuya explicación que se le escapa a los más eminentes médicos ortopédicos. Sé que es una labor dispendiosa sobre todo para mi c...

EN DEFENSA PERSONAL

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Los únicos males que me aquejaron siendo una niña fueron las amígdalas y los parásitos, recuerdo que me llevaban donde el médico quien con sólo abrirme un ojo tenía el diagnóstico de parásitos y yo pensaba que el podía ver las lombrices a través del iris de mi ojo. Cuando acudía por amigdalitis él palpaba mi garganta y metía un palo de palet (sin paleta de curuba) en mi boca y el diagnóstico estaba listo, no necesitaba hacer exámenes para saber lo que tenía, lo mismo sucedía si era alguna de esas complejas enfermedades que atacaban a los adultos. El médico era mi héroe, un brujo con poderes que con frecuencia se transaba con el paico* para acabar con mis parásitos y con las gárgaras caseras para mi amigdalitis, él no tenía urgencia económica y no recibía comisión de ningún laboratorio por intoxicarnos con medicinas, y sabía tanto que no necesitaba de los laboratorios para hacer diagnósticos precisos, uno sabía que iba al médico y que ese mismo día se sentiría mejor. Como ha cambiado ...