DEL LLANTO AL CANTO.
Antes de marcharme a Colombia presenté mi monólogo para un público totalmente desconocido para mí, ya que la promoción del evento no la hice yo sino otra persona, me sentí muy bien sabiendo que personas que no tienen referencias de mi estaban allí para verme. Aunque las luces no lo dejan a uno ver al público, pude ver algunos rostros, como el de un hombre joven al que ya había visto alguna vez como presentador de otro evento, quien lucía capturado por la obra, después entre las penumbras se dibujaron algunos rostros femeninos que más que escucharme parecían que se habían transportado hasta el tiempo y el momento del personaje que yo estaba dibujando a través del monólogo. Una bella actriz de televisión que estaba allí, entró en el camerino y me dijo que ella también tenía su propio “Llanto a si misma” y que a pesar de que se desenvolvía en un medio donde la belleza física era de alguna manera un prerrequisito para trabajar, ella pensaba que no se haría ninguna cirugía sólo para reiv...