DE ENCUENTROS Y DESENCUENTROS
Hace unos días había invitado a mi amiga Gloria a una reunión de superación personal, donde además de la conferencia central tendríamos una meditación grupal. El día del evento ella se apareció con un par de amigas y una niña de 10 años, la situación me incomodó. En ese punto de la situación de nada servía que dijera en voz alta que no debían llevarse niñas a una reunión donde había meditación, asumiendo que la pequeña perturbaría el ambiente silencioso de la meditación. Pero lo hice, y con ello las incomodé a todas. Tuve que encerrarme en el baño antes de que empezara la reunión para hacer una relajación y sostener un mudra para retomar mi centro y abrirme a una circunstancia que aunque no me gustaba, no podía cambiar. Lo que nunca contemplé en aquellos momentos de agitación emocional, fue que la pequeña Luna, que así se llama la niña, no sólo sabe meditar, sino que sabe como interactuar con adultos, tiene facilidad para tocar el piano y hasta vende libros de ángeles. La madre de ...