LAS GOLDEN GIRLS
Mi Amiga Ada, tiene más de sesenta años, su rostro está resaltado por un par de hermosos ojos claros y unos labios carnosos que debieron despertar muchas pasiones en los hombres, y que aún ahora hacen suspirar a más de uno, en su metro y medio de estatura esta mujer contiene un volcán de sensualidad que hace explotar cuando se apodera de algún escenario, cosa que sucede cada vez con más frecuencia. Ha parado literalmente el tráfico en la popular calle ocho de Miami a la media noche, cuando después de un espectáculo un día fuimos a cenar al restaurante Versalles y un par de hombres que andaban en una camioneta no se resistieron a sus encantos enfundados en un traje con el cual ella caracterizaba a una diosa africana; y le pidieron declamar allí mismo una poesía. De nada sirvieron los insultos que le propinaba la conductora del auto que venía detrás porque Ada no movió ni un centímetro de su cuerpo que no fuera para hacer trazos sensuales con sus manos, y el chofer del auto pareci...