EL SACERDOTE Y LA CORISTA
Después del fallecimiento de mi padre, sentí la imperiosa necesidad de retomar los ritos católicos en los que fui educada y que han sido hasta ahora los que más me gustan, y los cuales reafirmé cuando tomé clases de simbología teológica. Esta vez busqué una ceremonia en inglés, pensando que mis no gratas experiencias del pasado podrían estar relacionadas con el aspecto cultural de los pueblos de mi país, y buscando así un escenario distinto para reencontrarme con mis creencias. La corista de la iglesia a la que asistí me cautivó con su voz, cuando cantó el salmo responsorial, lo hizo con música celta, una emoción de proporciones enormes recorrió mi cuerpo y muchas lágrimas apuraron en mi rostro, sin que tuviera una idea exacta de la procedencia de las mismas, lo que si sé es que por su componente químico eran lágrimas de alegría. Después el sacerdote me cautivó con su sermón, y quedé enganchada. Para mi sorpresa el siguiente domingo me sorprendí a mi misma no sólo esperando el horari...