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EL TUNEL DE LA INMORTALIDAD.

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Uno de los trabajos que he realizado para ganarme la vida es despedir pacientes terminales en el túnel de la inmortalidad, algo para lo que muchas familias de estos pacientes no tienen tiempo y por lo tanto prefieren pagar a alguien para que lo haga. Cuando estoy en el proceso de despedir a alguien, me encuentro con mi propia partida,   me doy cuenta que lo que sé de la muerte sigue estando en el ámbito de la teoría y me siento impotente para trasmitirlo por cuanto no he obtenido la práctica. Cada vez que me reconozco ignorante en el tema el paciente establece una relación estrecha y única conmigo que nos embarca en un viaje del que ambos nos despedimos rápidamente sólo que con rumbos diferentes. Sin embargo, yo siento que algo de mí penetra ese túnel de la inmortalidad, algo de mí conecta con la inutilidad del apego exagerado y con la inutildad de tantas luchas materiales y estériles que terminan por atarnos más a lo que inevitablemente concluye. Una de las lecciones má...

TODOS MUEREN.

"Tenemos en nuestras manos los medios para poner término a nuestras penas, y aquel que está dispuesto a morir puede desafiar cualquier calamidad." Pierre Corneille Siempre he dicho que las madres están sobrevaloradas, aún así son lo único que tenemos, después de ellas nadie cuida de nosotros con el empeño, el sacrificio, la entrega y la incondicionalidad que lo hacen las madres, ni siquiera los hijos, debe ser por eso que uno llora a la madre aunque su recuerdo se haya borrado de la memoria de todo el mundo, debe ser por eso que la madre de uno siempre esta viva en nuestros recuerdos y que la echamos de menos con más crudeza cuando la vida nos da la espalda, cuando recibimos bofetadas de enemigos que se vistieron de amigos, cuando la adversidad nos sorprende con su mejor atuendo de tragedia, cuando no sabemos que hacer, cuando perdemos el norte, estamos desorientados y perdemos hasta las creencias porque ninguna encaja en la fatalidad que nos circunda. Todos mueren, lo sé, ...

EL ÁNGEL DE LA MUERTE.

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Jim se despertó asustado aquel día, pensando que se había acostado en la tarde y que era extraño que se hubiera quedado dormido hasta el día siguiente, había tenido un largo sueño, pero sabía que en los sueños el tiempo no tiene las proporciones que tiene en vigilia. Tuvo esa sensación familiar de placidez que no había experimentado en mucho tiempo. Su padre entró en la habitación y le preguntó si se sentía bien “mejor que nunca” respondió. Y lo siguió por un pasillo enorme y luminoso mientras le contaba que había comprendido que no era tan independiente como pensaba, que la cultura en la que había crecido le había vendido la idea de que ser independiente debía ser su meta, luego se expandió en su reflexión afirmando que cuando estaba en la carretera, por ejemplo, se había dado cuenta que dependía de la gente que viajaba a su alrededor. “¿Que me gano con ser el único dueño de un auto lujoso, si tengo que compartir la carretera con gente desconocida y además tengo que confiar en ellos...