TRAVESÍA CONSULAR.
Me fui de paseo al consulado de Colombia, acompañando a mi esposo que se ganó en el sorteo extraordinario de citas para cédula, una para hoy. Quería ver por mis propios ojos como es que están funcionando las cosas. Antes de que nos abrieran la puerta del consulado interactué con varios colombianos, para encontrarme con que está muy generalizado el descontento con el sistema de las citas y lo dispendioso que resulta obtenerlas, una mujer me contó que desde agosto estaba buscando la cita, y solo hasta este mes la pudo conseguir. También escuché las disertaciones de una mujer hablando con ese tono de quien tiene la última verdad impostergable acerca del valor que tienen las personas por su educación académica, por su poder adquisitivo, y por la “clase” que solo puede tener la clase socio económica alta, le brillaban los ojos mencionando a sus amigos con nombres propios, titulos universitarios, posgrados y puestos influyentes en prestantes instituciones colombianas, y sus ojos se apagaron ...