PARTICIPANTES.
Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena. (Ghandi) En el último empleo que tuve un nuevo sindicato luchaba por entrar y hacer valer los derechos de los empleados que estaban siendo vulnerados, que eran muchos por cierto, el más importante de esos derechos tenía que ver con el salario, se nos pagaba tres dólares la hora menos de lo que la ley estipulaba para el tipo de trabajo que realizabamos. La lista que le seguía de derechos vulnerados era interminable, y las arbitrariedades que cometían los directivos con los empleados eran de gran calibre. Personalmente me tomé más de un año enviando cartas a las autoridades competentes en busca de ayuda, para terminar comprendiendo que las autoridades del condado no estaban muy interesadas en apoyarnos, lo cual reducía nuestras posibilidades y hacía que nuestra única solución a la vista fuera la representación de un nuevo sindicato. En este proceso aprendí mucho sobre nuestra compulsiva costumbre de q...