LAS FACETAS DEL AMOR.
Llegó de Colombia la madre y la tía de uno de mis amigos, así que fui al aeropuerto con él a recibirlas, a impregnarme un poco de ese amor que las madres y algunas tías saben dar, desde que las vi percibí esa fuerza de la maternidad de la que algunas mujeres somos dotadas (orgullosamente me incluyo) esa naturaleza nutricia que no se cansa de alimentar a los suyos, casi pude percibir en sus maletas el olor a cocina, como si su peculiar sazón pudiera trascender la exquisita fragancia en que venían sumergidas de pies a cabeza, me quedé observándolas como si fuera la primera vez que las veía y me maravilló su apariencia personal impecable, perfectamente vestidas y maquilladas como si acabaran de salir de casa. Al llegar a la casa de mi amigo, llegó la apertura de maletas, la repartición de regalos, que habían sido cuidadosamente pensados antes de ser comprados y cocinados: tamales, arepas de masa con chicharrón, un maíz característico para una receta que planean preparar en algú...