LA MINUSVALÍA DEL ESPÍRITU.
Durante un embotellamiento de tráfico una bella y joven mujer que conducía detrás de mi, perdió repentinamente el control sobre si misma, empezó a pitar y hacerme señales vulgares con las manos para que yo avanzara, yo tenía delante de mi y a mi lado una hilera de autos que me impedían avanzar o darle paso, algo que era evidente para ella también, pero el enojo de la mujer parecía ir en aumento. Mientras la miraba por el retrovisor visiblemente frustrada y molesta, empecé a temer por mi seguridad física ante su evidente impaciencia y furia. Tomé mis tapa oídos que siempre cargo en mi cartera y me los puse, puedo pelear y si quiero pitar más alto que ella, lo consigo, también puedo bajarme del auto y descender hasta las profundidades donde ella se encuentra, pero me da pereza sobre todo cuando se lo extenuado físicamente que queda uno tras un enfrentamiento en donde la rabia es la protagonista, también pienso que la gente con ira es como cuando están en un pozo profundo, uno no se meter...