EL USO DE LAS REDES SOCIALES.
Un espectáculo de luces se teje para mí, cada que observo a mi esposo dar una lección de vuelo a quien se lo pide. La otra vez, mientras recibía instrucciones sobre como volar un planeador, un niño de escasos 12 años, quiso utilizar el aparato para lastimar un ave que volaba al mismo tiempo que el planeador desplegaba sus alas por el firmamento. Para poder hacer esto requería instrucciones sobre como desplazar el planeador hasta su objetivo. Al escuchar la petición de su alumno, mi esposo, le respondió con una naturalidad asombrosa: "lo que pasa es que esa ave, es la que nos enseña a volar" el rostro del niño se iluminó, como quien acaba de hacer un enorme descubrimiento; y su ambición por lastimar el ave, fue rápidamente desplazada por una sed de conocimiento al respecto. Lo que me maravilló de ese acto, fue darme cuenta que mi esposo no tuvo que hacerle evidente al niño que estaba pensando en hacer algo malo, para lograr que abandonara la idea, al no hacerlo, lo liberó auto...