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Mostrando las entradas etiquetadas como Madres

MI NIÑA Y YO

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A mi hija en el primer escalón de su cuarto piso   Mi hija fue criada en un matriarcado, no obstante ella le apostó al amor y ha hecho lo necesario para asegurarse una relación de pareja. Irónicamente yo le admiro su lealtad a ese sentimiento al que yo no he podido serle ni fiel ni leal. Mi niña y yo somos gotas de agua de océanos diferentes, nuestro sistemas de creencias distan mucho y aún así sabemos abrazar nuestras diferencias. Admiro el respeto que mi hija siente por mi manera de pensar en algunos tópicos y como me expresa su respeto con ese silencio que no reprocha sino que comprende.  Yo no sé si ella es consciente que ese silencio que ella administra también en su vida social es una de sus fortalezas con la que se asegura el afecto, la admiración y el respeto de su círculo social. Juntas hemos pasado por momentos difíciles como si fueran partos en los que nos damos vida mutuamente a veces siento que es ella quien me está dando a luz con sus cuidados y otras veces...

QUINCE AÑOS SIN ELLA

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 A veces me sorprendo con conductas tan parecidas a las de mi madre, como cuando me dedico a tejer a crochet una prenda mientras veo/escucho una serie de Netflix, mi madre hacía lo mismo solo que viendo alguna novela de RCN o Caracol.  En esencia fuimos muy distintas, ella conservó la mayoría del sistema de creencias con el que la educaron mientras yo empecé a temprana edad a cuestionar todas las creencias que me inculcaron mientras crecía. La primera que cuestioné energicamente fue aquella de que una mujer necesitaba la presencia de un hombre en casa para ser respetada por la sociedad. Cómo podía una mujer ser respetada si ni siquiera el hombre que tenía en casa era capaz de hacerlo? Preguntaba yo en medio de mi rebeldía. Quizá por eso no he conseguido honrar el amor romántico y la monogamia. A mi edad mi madre, al igual que yo, ya había enfrentado varias batallas con la muerte, y había sobrevivido incluso en circunstancias tan adversas que yo perdía toda esperanza, pero ella...

ALMA MÁTER

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Yo le di la vida a mi hija una vez, pero ella me la ha dado dos veces. La primera vez fue en el 2017 cuando tuve un accidente de tránsito y estando en el hospital tuve una reacción adversa a una medicina, yo sentía que la vida se me estaba escapando como si fuera agua entre mis manos y sin fuerzas para luchar por retenerla, los médicos dijeron que solo era una depresión, pero mi hija luchó por encontrar lo que verdaderamente estaba pasando y supo que me estaba intoxicando con mi propia orina por lo que alertó al equipo médico y pidió que me pusieran una sonda. En la medida en que la orina salía de mi cuerpo, yo sentía que regresaba a la vida y que me iba fortaleciendo. Ese día aprendí que mientras esté en un hospital tengo que estar alerta con los procedimientos que se me practiquen porque no todo el personal médico está comprometido con su labor. La segunda vez se está llevando a cabo en éste momento. He gozado del privilegio de ser cuidada por mi hija durante éste proceso de cánce...

ONCE AÑOS SIN ELLA Y CONTANDO.

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  Hace 11 años el 7 de agosto también fue un sábado y salí de Miami con el alma en las manos llevada por esa intuición poderosa que siempre he tenido y que nunca me falla. Mi madre había tenido una cirugía que no implicaba riesgo alguno hacía un par de semanas, pero aquel día al escucharla en el teléfono supe que la luz de su vida se estaba apagando. Algunos pensaron que exageraba, que la imaginación de escritora me estaba engañando. Ese día Uribe estaba llegando a Medellin luego de entregar la presidencia al mismo tiempo que yo trataba de hacer una conexión para llegar a Cali. Por asuntos de seguridad no parecía posible para mi llegar ese día a Cali. Un amigo me arregló un viaje en un fokker, y recuerdo que en el viaje pensé que su nombre debía venir de la palabra "fuck" porque fue un viaje temerario, pero que me permitió compartir con mi madre sus últimas 36 horas de vida. No puedo pensar en nadie que haya sido mejor madre que la mía, de hecho siempre pensé que llevarse ...

LAS FACETAS DEL AMOR.

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Llegó de Colombia la madre y la tía de uno de mis amigos, así que fui al aeropuerto con él a recibirlas, a impregnarme un poco de ese amor que las madres y algunas tías saben dar, desde que las vi percibí esa fuerza de la maternidad de la que algunas mujeres somos dotadas (orgullosamente me incluyo) esa naturaleza nutricia que no se cansa de alimentar a los suyos, casi pude percibir en sus maletas el olor a cocina, como si su peculiar sazón  pudiera trascender la exquisita fragancia en que venían sumergidas de pies a cabeza, me quedé observándolas como si fuera la primera vez que las veía y me maravilló su apariencia personal impecable, perfectamente vestidas y maquilladas como si acabaran de salir de casa. Al llegar a la casa de mi amigo, llegó la apertura de maletas, la repartición de regalos, que habían sido cuidadosamente pensados antes de ser comprados y cocinados: tamales, arepas de masa con chicharrón, un maíz característico para una receta que planean preparar en algú...

ATRAPADAS.

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Aquella escuela quedaba muy retirada del pueblo, había poca posibilidad de acceder a ella sin un auto, como si quedar retirada fuera poco había sido construida sobre una colina a la que había que acceder subiendo una enorme escalera de caracol empotrada en la tierra que iba dejando al desnudo la vista de un frondoso bosque nutrido de pinos que perfumaban el ambiente y que hacían de ese recorrido un deleite para los sentidos, el clima de unos 50 grados Fahrenheit se hacía cómplice de la correría que se convertía en ejercicio físico para todos los estudiantes. La profesora que tenía a cargo segundo de primaria vivía allí con su pequeña hija, tenían una vida misteriosa y sin muchas pertenencias, la paternidad de su hija era un absoluto misterio que ella protegía a toda costa, habían llegado un día cualquiera al pueblo con un par de maletas pequeñas y sin más posesión que su ropa, la escuela les facilitó una pequeña habitación para vivir. La profesora y su hija, de quien nunca se se...

EN BRAZOS DE LA ETERNIDAD.

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Hace dos años por esta época me crucé con el ex presidente de Colombia Álvaro Uribe en el aeropuerto de Rionegro, él acababa de entregar su puesto y yo sólo tenía a mi madre en mente quien estaba en franca lucha con la muerte, fue por la llegada del ex presidente a su tierra natal que tuve que esperar cerca de tres horas en Medellín para que me enviaran en un Focker a Cali. A mi llegada ahí estaba yo reunida otra vez con esa misma sensación tantas veces experimentada, ser el único soporte emocional y material de mi madre, aquella noche era otra vez aquella niña solitaria que tantas veces esperó asustada en salas de espera por una nueva cirugía de su madre, la misma que no tenía más compañía que la de un Dios en el que siempre ha confiado ciegamente, y que tantas veces se le ha perdido, la misma niña que se hizo adulta prematuramente, más no mujer, que aprendió a temprana edad a lidiar con las oficinas oficiales, con trámites burocráticos, buscando firmas y ordenes de exámenes cuyo sign...

HUELLAS EN EL ALMA.

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Aunque ya he pasado 10 semanas santas en USA, aún me sigue asombrando que un país entero (y seguramente muchos más) se sustraigan a una celebración como la que marcó mi infancia y de alguna manera mi vida. Creo que lo que sé de los rituales y mi pasión por ellos se lo debo a la semana santa, en la cual crecí inmersa de pies a cabeza siendo como fui educada bajo la religión católica. A pesar de que siendo una niña la semana santa era un pretexto más (y quizá el mejor del año para mi madre) para estrenar ropa, se respiraba un ambiente diferente en aquellos días de pueblo donde todo olía a velas, a inciensos de iglesia y a ese aroma tan singular del aceite con que ungían al santo sepulcro. De mi madre aprendí que el jueves y el viernes santo eran los días más santos del año, esos días en casa no sólo se ayunaba de carnes, sino que no se escuchaba música y no había más placer que el de leer (a Dios gracias nadie supo que ese era mi verdadero placer) el vestido nuevo estaba aplanchado sob...

TRANSACCIÓN AFECTIVA.

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Me parece más peligroso el temor de la gente buena que la crueldad de la gente mala, porque la gente mala actúa sin pensar mucho, mientras que la gente buena alberga toda suerte de temores mientras piensa, y el temor es el combustible de la violencia en todas sus gamas, la gente buena con miedo administra muy bien sus lazos afectivos porque son más una inversión que temen que sea perecedera, en vez de afectos duraderos. El temor de la gente buena los torna en extremo egoístas, porque su miedo los hace sentir separados de la fuente, temerosos del futuro, sólo creen en lo que pueden producir con su trabajo o con el de alguien más, por eso invierten su afecto en aquellos que también son productivos, porque si algo fallara, esa inversión podría dar buenos dividendos en el futuro. La maternidad es con frecuencia uno de estos temibles ejemplos donde el amor es con frecuencia transaccional, si hay varios hijos, serán más beneficiados afectivamente los más productivos, valdrá la pena inve...

AURORA MONSALVE

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Durante toda mi vida he padecido deuterofobia (fobia a los lunes) mucho más allá de lo que es racional para algunos, seguramente como augurio de que mi madre moriría un lunes a primera hora de la mañana. De eso hace ya un año, y todos los acontecimientos de aquella madrugada están en mi mente como si hubieran pasado ayer. El rostro infinitamente bondadoso del médico que estaba de turno y su apoyo, el mundo que quedaba por fuera de aquella habitación de cristal que me mantenía en contacto con todo lo que pasaba afuera: un grupo de enfermeras reían divertidamente de alguna travesura que una de ellas contaba, una mujer recibía una buena noticia en otro cubículo de cristal acerca de su familiar enfermo, un hombre entraba timidamente a otro cubículo donde había un hombre que lucía dormido, un paciente miraba con dificultad desde su cama tratando de saber lo que pasaba en nuestro cubículo. Los aparatos que lo mantienen a uno de este lado de la vida con una esperanza que se desvanece con el...

CARTA ABIERTA A LAS MADRES.

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Una madre llevaba orgullosa en un coche doble a sus dos pequeños hijos quienes se llevaban muy poco tiempo de diferencia, una mujer se detuvo a contemplarlos y enternecida le dijo “que hermosos sus hijos ¿Qué edad tienen?” y la madre le respondió “el abogado tiene dos años y el médico tres meses” Y concluye Antony de Mello en este cuento que los padres son sutilmente los primeros y peores enemigos que llegamos a tener. Hoy no escribiré sobre el papel rosa y abnegado del rol materno, de eso estamos llenos, basta con que ponga la palabra madre en algún buscador de Internet y tendrá acceso a toda la información rosa sobre las madres, hoy quiero hablar sobre nuestras sombras, sobre esos aspectos que llenan las salas de los sicólogos y los sicoterapeutas, y de las que no nos atrevemos a hablar por fuera del ámbito terapéutico porque estamos adheridos al cuarto mandamiento. Hablaré de esa batalla que muchos hijos jamás ganarán, sobre todo los que fueron educados para ser productivos p...

LA COMPLEJIDAD DE LAS COSAS SIMPLES

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Estoy acostumbrada a ser tocada por la vida de los demás y a escribir sobre ello, a lo que no estoy acostumbrada es a que mi vida toque la de los demás. Por eso ayer durante el festival de poesía de West Palm Beach algo, o alguien (no lo sé) saltó dentro de mí cuando mi amiga Claudia Lozano dedicó uno de sus poemas a las personas que hemos perdido algún ser amado durante este año. En mis memorias corporales quedó registrado ese impulso que tomó mi corazón para salirse de mi pecho cuando la escuché, tanto así que físicamente mi pecho se agitó y un grito desesperado se ahogó a mitad de camino, mientras el llanto sin previo aviso se apuró en mi rostro, como si una mujer dentro de mí, hubiera despertado de un largo sueño, una desconocida que nunca imaginé que yo albergara. Claudia fijó su mirada de fuego sobre mí, compasiva y discreta; y terminó diciendo "para Luz Dary" y yo no pude decirle a mis ojos que escamparan por un momento porque la siguiente en leer a lo mejor era yo. ...

PROHIBIDO MORIRSE

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Si, me sigo vistiendo de colores, he salido de paseo, incluso fui a la discoteca a ver hombres semidesnudos bailando sensualmente para los desorbitados ojos de las mujeres, y aunque hay quienes piensan que esa no es la conducta adecuada de alguien que está de luto, les servirá de consuelo saber que a donde quiera que vaya, mi dolor va conmigo, que mientras mayor sea el ruido más escucho a mi corazón llorar, que mientras más alta sea la carcajada más sangra mi corazón, que mientras más voces escuche menos tengo para decir, que mientras más rodeada de compañía esté más solitaria en mi dolor me siento. Con lo cual deduzco que todo lo que hago por distraerme y olvidarme que la vida física de mi madre ha terminado es sólo maquillaje que no consigue tapar las cicatrices que esta herida profunda ha dejado en todo mi ser. A solas conmigo misma cuando el telón de mis escenarios cae me las veo duras, me las ingenio para que el miedo sea cada vez menor, para que la sensación de soledad que me dej...

SOMOS POLVO DE ESTRELLAS

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Hace ocho días pas é el ú ltimo de sus días en este plano al lado de mi madre, no fue una estancia como la hubiera querido,  porque fue llena de mucho dolor físico y emocional, ella trat ó de mantenerse fuerte hasta el ú ltimo momento, pero no tuvo mucho éxito en las ú ltimas horas. A m í no me pas ó distinto, también al igual que ella trat é de estar tranquila, lo único que conseguí fue que ella no me viera descompuesta,  parecíamos en una competencia de fortalezas humanas, la una protegiendo a la otra de que no se enterara de como estaban de graves las cosas. Recuerdo a mi madre siempre orando por larga vida para poder cuidar de mi, ser hija única la hacia sentir que debía protegerme m á s, y creo que ochenta y cinco a ñ os puede considerarse una larga vida. En los últimos a ñ os y debido a que su salud se había quebrantado, siempre pensé que estaba lista para este momento, nada mas alejado de la realidad, la muerte  de mi madre me ha dejado frente a un precipicio ...

MONÓLOGO DE UNA MADRE ASUSTADA.

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Ignoro si sólo con las hijas nos acude la solidaridad femenina, pero ese dolor que sentimos cada que vez que ellas tienen que enfrentar situaciones adversas es muy difícil de superar. Un vacío profundo entre el pecho y el estómago, justo en el plexo solar nos invade, como si un hueco enorme se abriera o como si algo simplemente nos atravesara y nos arrebatara el aire. Entonces quedamos exhaustas, temerosas de ser mujeres, con esa certeza que el rol paterno implica menos simbiosis emocional con los hijos que el que implica el materno. Ignoro como se siente cuando los hijos son varones, no los tengo, quisiera saber si ese lazo indescriptible que une la vida de una mujer a otra de diferentes generaciones es igual de fuerte con los hijos hombres. Mi hija que en este momento enfrenta retos determinantes en su rumbo a la madurez esta aquí en mi plexo solar: anclada, irremovible, desnuda, desprotegida, solitaria y temerosa, no sé como explicarle que todos esas emociones por las que transita s...