LOS HOMBRES SI LLORAN.
Mi concuñada Clemencia me sedujo para ver un partido de fútbol en su casa, sería el primer partido que vería en mi corta vida, ella usó muy bien sus armas de seducción: un almuerzo en familia en domingo en la tarde (no hay nada que me parezca mas atractivo para pasar un domingo) y como postre prestarme la mesa de comer para mi nieta, que ella usó con la suya hasta hace poco tiempo; y otra cosita que me liberaría de tener que comprarlas en tiempos en que ando comprometida con disminuir el consumo para contribuir con el planeta. Ante este panorama tan atractivo no pude ni quise negarme. Así que ahí estaba yo con toda mi familia, en casa de Clemencia a la hora acordada, estaba otra pareja de amigos de la familia y la prima Claudia. El tema del almuerzo por lógica era el fútbol, comentaron los partidos pasados y cada persona se aventuraba con sus pronósticos por el campeón, yo era la única ignorante en el tema en la mesa, porque hasta mi hija resultó una experta en fútbol. Clemencia manejó...