A QUIEN PUEDA INTERESAR
En el camerino listos para salir al escenario El monólogo era algo que me debía a mi misma, más que todo, y quizá por eso estaba tan tranquila la noche de la función, no estaba apegada a ningún resultado con el público, necesitaba actuar “llanto a mi misma” de la misma manera que un pájaro necesita cantar. Allí estaba yo en medio de actores de teatro experimentados que hacían sus ejercicios de calentamiento en el camerino, mientras yo los observaba invadida de curiosidad, como la alumna sedienta de conocimiento que está aprendiendo trucos nuevos de ellos, aprendí a calentar la voz gracias a mi director Valentín y a una de las actrices que estaba allí aquella noche. Estuve esperando hora y media a que aparecieran los nervios pre escénicos, pero estos nunca llegaron. Cuando Salí al escenario fluí con el momento, dance con el público y jugué conmigo misma, me sentía en mi propia piel, tan cómoda como si hubiera actuado toda mi vida, apropiada del texto, de la historia, del escenario...