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Mostrando las entradas etiquetadas como monólogos

A QUIEN PUEDA INTERESAR

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En el camerino listos para salir al escenario El monólogo era algo que me debía a mi misma, más que todo, y quizá por eso estaba tan tranquila la noche de la función, no estaba apegada a ningún resultado con el público, necesitaba actuar “llanto a mi misma” de la misma manera que un pájaro necesita cantar. Allí estaba yo en medio de actores de teatro experimentados que hacían sus ejercicios de calentamiento en el camerino, mientras yo los observaba invadida de curiosidad, como la alumna sedienta de conocimiento que está aprendiendo trucos nuevos de ellos, aprendí a calentar la voz gracias a mi director Valentín y a una de las actrices que estaba allí aquella noche. Estuve esperando hora y media a que aparecieran los nervios pre escénicos, pero estos nunca llegaron. Cuando Salí al escenario fluí con el momento, dance con el público y jugué conmigo misma, me sentía en mi propia piel, tan cómoda como si hubiera actuado toda mi vida, apropiada del texto, de la historia, del escenario...

LLANTO A MI MISMA

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Cuando mi amigo el trabalenguero me propuso participar en el festival latinoamericano del monólogo, lo escuché más por cortesía y porque estaba viajando en su auto que porque me resultara en ese momento algo en lo que me pudiera aventurar. En la medida en que dejé a Joaquín hablar me fue seduciendo la idea, y el aspecto con que más me sedujo fue cuando expuso la materia prima humana de la gente de Havana fama, el teatro que organiza el evento cada año. Después de escuchar a Joaquín hablar del tema por mucho tiempo, me bajé de su auto determinada a participar, sobre todo porque me di cuenta que mis argumentos en contra, eran ideas prejuiciosas que alguna vez le había comprado al sistema de creencias de mi entorno, cuyo eje giraba en torno a una imagen bastante pobre de la mujer y sobre todo de las que no somos socialmente bellas. Me di cuenta que nunca me había imaginado a mi en un escenario representando un monólogo, porque había pactado con la idea de que las actrices tienen que ser...

MONÓLOGO DE UNA MADRE ASUSTADA.

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Ignoro si sólo con las hijas nos acude la solidaridad femenina, pero ese dolor que sentimos cada que vez que ellas tienen que enfrentar situaciones adversas es muy difícil de superar. Un vacío profundo entre el pecho y el estómago, justo en el plexo solar nos invade, como si un hueco enorme se abriera o como si algo simplemente nos atravesara y nos arrebatara el aire. Entonces quedamos exhaustas, temerosas de ser mujeres, con esa certeza que el rol paterno implica menos simbiosis emocional con los hijos que el que implica el materno. Ignoro como se siente cuando los hijos son varones, no los tengo, quisiera saber si ese lazo indescriptible que une la vida de una mujer a otra de diferentes generaciones es igual de fuerte con los hijos hombres. Mi hija que en este momento enfrenta retos determinantes en su rumbo a la madurez esta aquí en mi plexo solar: anclada, irremovible, desnuda, desprotegida, solitaria y temerosa, no sé como explicarle que todos esas emociones por las que transita s...