LA SEGURIDAD: ESA SOMBRA QUE JAMÁS NOS PROTEGE.
Ella está pisando los noventa años, nunca se casó, tampoco tuvo hijos, le sobrevive solamente una hilera de sobrinos que en su gran mayoría no se acuerdan de ella, nunca fue amigable, ni conquistó el amor profundo de alguien en la vida, trabajó toda su vida y el ahorro fue el único dios que ella reconoció, venerándolo más que a su propio cuerpo. Aguantó hambre y soportó enfermedades sin tratamiento expuesta a la caridad del mundo en aras de conservar intactos sus ahorros, siempre negando que tuviera un peso en el bolsillo conseguía la caridad de su familia, de sus vecinos y de la gente de su pueblo. Todos sabíamos que ella tenía sus ahorros, pero decidimos ignorar ese detalle y ayudarla, pensamos que le hacíamos un bien con ello, ahora no puedo estar segura si le hicimos un bien, o si nos hicimos un mal a nosotros mismos. Envejeció protegida por la caridad social y cuando ya no pudo más cuidar de ella misma la internaron en un ancianato, donde las monjas dejaron de proveerle ...