CUENTOS DE FICCIÓN PARA EL ALMA.
Había una vez una célula muy feliz, que vivía en el dedo del corazón del planeta mano bella, su nombre era Flor, ella emitía señales de amor al cosmos diariamente, cooperaba con sus vecinas cuando estas estaban faltas de recursos, prestándoles los suyos, muchas veces sabía que esos recursos no podrían ser devueltos pero como sabía que servían a un fin común no esperaba que le fueran devueltos. Su finalidad no era acumular recursos sino compartirlos para con ello engrandecer de vida el planeta y llenarlo más de luz, ya que la luz del planeta traería consigo la tan anhelada Paz. En el vecindario de Flor vivía otra célula llamada Ovidio, que siempre andaba a la caza de más recursos de los que la vida le proveía, tenía un gran sueño: ser una célula más grande que todas las demás, y tener algunas subcélulas más llenas de recursos para cuando el final del planeta llegara, aunque todos murieran él y su equipo de subcélulas pudieran sobrevivir gracias a esos recursos acumulados. En su afán p...