UN FINAL INUSUAL.
Hace 28 años cuando Rebeca estaba en sus 40 encontró un hombre maravilloso que le brindaba la paz de los sentidos que su vida estaba reclamando a gritos después de dos matrimonios fallidos, la comunicación era estupenda, se comprendían, tenían metas en común y lo más importante compartían el mismo objetivo de hacer pareja, ella sabía que su nuevo amor tenía un hijo mayor de edad del que hablaba poco y que ella supuso que no tenían una buena relación por lo que no hizo muchas preguntas sobre él. Una noche llegó el hijo de su compañero pidiendo quedarse a vivir con ellos mientras se organizaba y se adaptaba de nuevo a la vida social, pues acababa de salir de prisión. A Rebeca le faltó el aire cuando miró el rostro del chico quien “causualmente” era el mismo que años atrás había asesinado a su único hijo. La historia de Rebeca aparentemente trágica me capturó más cuando escuché los antecedentes de su vida, porque contiene un aprendizaje de talla mayor y porque resuena con mi al...