Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como pueblos de colombia

LAS COSAS QUE EL TIEMPO NO CAMBIA.

Imagen
Regresar a ese trozo de tierra donde vi la luz por primera vez es para mí como adentrarme en el túnel del tiempo, donde a través de ese contacto con el pasado queda perfectamente explicado mi presente y casi que puedo predecir mi futuro. Yo llegué al mundo en Yali, pero mis padres vivían en otra población a sólo 30 minutos que se llama Vegachí, donde no había hospital por aquel entonces, como la familia de mi padre vivía en Yali, puedo decir que nací en ambas poblaciones, porque en ambos se quedaron recuerdos muy preciados de mi niñez. Hace un año cuando conocí de la existencia de mi prima Vanessa y luego la conocí en persona aquí en Estados Unidos jamás me imaginé que ésta joven mujer me fuera a dar tantas lecciones de vida en mi corto viaje a Colombia. A pesar de que me había registrado en un hotel en el centro de Medellín, ella me ofreció su casa para quedarme si necesitaba, y aunque no lo necesité acepté su invitación, algo que hizo la diferencia para mí en este viaje, por...

LA REAL ACADEMIA DE MI LENGUA.

Imagen
En la jamilia de mi ama habían muchos pispos, y en la de mi apa, había una tía ojiazul y mona, y por eso todos creyeron que eran igualiticos, hasta la más negrita era racista, mi ama decía quesque “perro no come perro”. Mi ama era morenita y por eso la jamilia de mi apa no la querían, de nada le servía que juera una ilustrada, mujer de letras, maestra de escuela, ellos querían que juera maestra de la universidad, porque es que a la gente no la tiene uno contenta, cuando te cogen inquina se pegan de cualquier pendejada pa’ joderte la vida. Lo que si no hubo en las dos jamilias fue bobos, y eso es mucho decir, porque en todos los pueblos de aquellos entonces tener un bobo por jamilia era de esperarse, uno como se acostumbraba a esas cosas, y es que pueblo no era pueblo sin un grupo de bobos hazmerreír en la plaza del pueblo, allá se la pasaban todos atembaos dándole pretextos a los gotereros del pueblo pa’ beber a costillas de los ricos, porque eso si, nadie sabía mejor como braviar un b...

EL DESTIERRO.

Imagen
En el año sesenta y nueve mi padre fue detenido por las autoridades, mi madre que era profesora en Vegachí, una población del departamento antioqueño, fue destituida de su profesión por petición de los padres de familia, que no la consideraban digna de educar a sus hijos siendo la esposa de un presidiario. Mi madre apeló con un abogado por la restitución de su empleo, y luego de haber ganado el caso le notificaron que sería reintegrada a su trabajo pero en una lejana población si quería recuperar su empleo. El salto de Guadalupe, población donde queda una de las centrales hidroeléctricas de las empresas públicas de Medellín, era el sitio al que sería enviada mi madre y que para todos constituía una suerte de castigo o de destierro. Sin otra alternativa a la mano para mantenerse y mantenerme, mi madre aceptó, vendió todo el patrimonio familiar que habían adquirido durante el matrimonio y emigramos al Salto de Guadalupe. Donde lo que nos encontramos fue una especie de paraíso anclado e...