PREMONICIONES.
Aquel viernes del mes de julio del 2003 fui asaltada de pronto por una idea que me pedía urgentemente ser escrita, estaba viendo una película y tuve que pararla por un momento para escribir la historia que se estaba apoderando de mí, la escribí de principio a fin, sin una sola pausa, cuando regresé a terminar de ver la película comprendí que acababa de escribir sobre la muerte, un escalofrío me recorrió de pies a cabeza y la leve sospecha de que alguien iba a morir en los próximos días se aventuró por mi mente. Dos días después, el domingo en la mañana me desperté con un hueco enorme en mi pecho y con la certeza de que mi adorado gato Afrodito, estaba muy mal de salud, aunque hasta la noche anterior habíamos estado jugando y era un gato muy joven, apenas si tenía un poco más de un año. Desperté a mi esposo con la noticia de que teníamos que llevar al gato por urgencias, pero no lo noté interesado en el tema, porque desde toda lógica eso no tenía sentido. Recuerdo que conduje cerc...