JUGUETES PARA EL ALMA
El día de navidad visitamos a la hermana de mi esposo, quien nos mostró un rincón que tiene en su casa donde ella pone artefactos representativos de países que ha visitado, o que le traen sus invitados, le brillaban los ojos cuando nos contó sobre la procedencia de uno de ellos y se deleitó en narrar con lujo de detalles la historia de cómo había llegado hasta allí aquel artefacto. Comprendí que esos eran sus juguetes y esa visión del momento me resultó irresistible porque fue como poder ver la niña que ella guarda dentro de si, a la que nunca conocí, pero que ella se aseguraba de mostrarme en un ritual del que posiblemente ni ella misma era conciente. Ese mismo día más tarde, mi esposo sacó del auto un helicóptero de radio control que mi yerno le había regalado, para estrenarlo, y aunque la noche anterior cuando se lo habían dado pensé que habían suficientes vehículos voladores en mi casa y que ya era demasiado, sólo en ese momento comprendí que esos eran los juguetes de mi esposo y...