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Mostrando las entradas etiquetadas como Vejez

EL CAPITÁN TONNY

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Miro mi cuerpo desnudo en el espejo, el tiempo ha sido benevolente conmigo, no ha hecho muchos estragos en mi piel, tampoco han desaparecido las líneas que delimitan mi pequeña geografía, una grieta mediana emerge de la parte superior de mi vagina y termina casi en mi ombligo, haciéndome lucir un doble ombligo, al menos eso decía mi ex. Por ahí nació mi hija, a quien no pude parir de manera natural. Tardé algunos años en aceptar esa cicatriz en mi cuerpo, básicamente porque no quería que mi hija se constituyera también en una cicatriz, así que ahora exhibo la grieta que me acredita como madre por cesárea en las playas nudistas. Miro las ancianas que me rodean (circunstancialmente estoy rodeada de ellas) y veo lo que el tiempo ha hecho en sus cuerpos, más que en sus cuerpos en su mente, en aquellas habilidades de las que una vez disfrutaron, este vehículo está condenado al deterioro, luce como una condena, similar a una prisión, no imagino como debe ser estar atrapado en un cuerp...

EL CIELO QUE USTED CONSTRUYE.

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¿Porqué si los viejitos ya se van a morir son tan amargados? Me preguntó un niño en estos días; y ante mi silencio prosiguió “es que no entiendo deberían estar agradecidos por vivir tanto tiempo, entonces deberían sentirse muy contentos”. Lo único que se me ocurrió responderle es que tenían miedo a morir y el miedo lo hacía a uno más agresivo, y él respondió mientras se enfrascaba en su siguiente tarea “entonces no vale la pena que hayan vivido tanto tiempo”. Los niños como siempre tienen algo que enseñarle a uno, si uno les responde a sus preguntas termina uno siendo quien tiene mucho que preguntarles, están dotados de una sabiduría que lamentablemente van perdiendo en la medida en que van creciendo hasta convertirse en uno más de esos viejitos amargados por los que ellos preguntan ahora. A mí también me ha ocupado mucho esa pregunta, y otras tantas respecto a la vejez, como por ejemplo ¿porqué las personas viejas gustan tanto de acumular cosas? lo único que se me ocurre es que con...

LA CHICA CHIC.

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Conocí a la abuela de mi esposo cuando estaba pisando el noveno piso, y de alguna manera me vi reflejada en ella, era una mujer irreverente que se daba permiso de decir lo que pensaba y de ser ella misma sin el más mínimo asomo de temor a ser rechazada o desaprobada por la gente. Recuerdo aquella primera tarde que la vi por primera vez y nos fuimos a caminar por la playa, yo tenía mis temores por su edad y me sentía llevando a una niña pequeña a su primer paseo, lejos estaba yo de imaginar que era ella quien me estaba llevando de paseo a mí, porque aquella mujer que yo pensaba que se acercaba al final de su vida era tan vital e independiente como yo, de hecho había cruzado el océano viajando durante 12 horas en avión para ver a su Rose Marie, su entrañable hija por quien ella sentía una veneración sobrenatural. En la playa me narró con lujo de detalles y con su encantador acento español anécdotas de su juventud con los pretendientes con quienes solía internarse a nadar mar adentro s...

HUELLAS EN LA ARENA

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Durante las caminatas con mi nieta de 14 meses de edad por la playa, vamos tomadas de la mano como viejas amigas que quieren dar un paseo y que tienen mucho de que hablar. Aunque hablamos lenguajes diferentes, cada una tiene la paciencia suficiente para seguir escuchando a la otra, a veces me sorprende como ella no me interrumpe para hablar y espera hasta que yo termine para empezar su retahíla de consonantes y vocales unidas desordenadamente creando su idioma personal. Yo uso mi imaginación para construir las frases que ella me está diciendo, en ese proceso he visto que tiene dos tonalidades de voz, una cuando siente ternura por algo y su voz es un susurro amoroso y dulce, y otro que es su tonalidad de voz normal, usa perfectamente la entonación de interrogación y aunque no sé lo que me está preguntando, me gusta decirle que sí, a menos que intuya que me está preguntando si puede llevarse algo a la boca que la puede lastimar. Durante estas caminatas por la playa ella se cae muchas v...

LA EDAD DE LULÚ

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Si mal no recuerdo el lunes pasado debí haber cumplido aproximadamente 52 años, y como buena mujer me estoy quitando la edad, porque dicen que uno tiene los años que le faltan por vivir, y eso es lo que calculo que me falta, claro que con algunas condiciones, aunque sé que a la vida y a la muerte no se le pueden poner condiciones porque ambas son expertas en alzarse de hombros y terminar haciendo lo que les da la gana, en eso somos muy parecidas, a mi también me gusta levantar mis hombres y hacer lo que me da la gana. Este cumpleaños me agarra con reflexiones existenciales, con aproximaciones demasiado íntimas con la vejez, la enfermedad y la muerte, los tres temas de los que a muchos no les gusta hablar, sobre todo a los practicantes del positivismo. No debemos invocar nada que no queremos que nos pase, aunque en el fondo sabemos que los tres nos van a pasar, a veces pienso que en esas conductas positivistas hay negación, no pretendo ser una detractora de lo que yo misma practico y ...

LA SEGURIDAD: ESA SOMBRA QUE JAMÁS NOS PROTEGE.

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Ella está pisando los noventa años, nunca se casó, tampoco tuvo hijos, le sobrevive solamente una hilera de sobrinos que en su gran mayoría no se acuerdan de ella, nunca fue amigable, ni conquistó el amor profundo de alguien en la vida, trabajó toda su vida y el ahorro fue el único dios que ella reconoció, venerándolo más que a su propio cuerpo. Aguantó hambre y soportó enfermedades sin tratamiento expuesta a la caridad del mundo en aras de conservar intactos sus ahorros, siempre negando que tuviera un peso en el bolsillo conseguía la caridad de su familia, de sus vecinos y de la gente de su pueblo. Todos sabíamos que ella tenía sus ahorros, pero decidimos ignorar ese detalle y ayudarla, pensamos que le hacíamos un bien con ello, ahora no puedo estar segura si le hicimos un bien, o si nos hicimos un mal a nosotros mismos. Envejeció protegida por la caridad social y cuando ya no pudo más cuidar de ella misma la internaron en un ancianato, donde las monjas dejaron de proveerle ...

EL LOCO.

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Todos dicen que está loco, viste un pequeño pantalón de baño que cubre solo sus genitales, corre como un niño y hace yoga en la arena. Cuando se sumerge en el mar grita con la misma emoción que lo hacen los niños, está cerca de los noventa y uno lo cree solo porque su piel muestra las huellas del tiempo que lo han atravesado, su estado físico nunca lo delataría, ni su forma de caminar, tampoco la flexibilidad que exhibe cuando con plena dedicación construye un perfecto asana* con su cuerpo, menos aún cuando trota por la orilla del mar. Cuando eso pasa y uno lo observa en la distancia es fácil confundirlo con un joven y esbelto atleta. Todos en la playa lo ignoran, pese a que es parte del inventario diario de la misma, a mi me atrae majestuosamente su vida, la manera como el vive su vejez, y la inocencia que transpira por todos los poros, por eso sé que se llama Romeo, que habla tres idiomas, que vive en un apartamento en uno de los edificios de la playa, y que está retirado. También ...

LA CÁRCEL DEL HASTÍO

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Cuando supe que Cindy se había liberado del cuerpo en el que no quería vivir más, me alegré, en contra del desconcierto de las personas que me anunciaron su muerte. Y es que hay tanto mito con la muerte, y está considerada tanto un castigo, o lo peor que nos puede pasar, que es considerado socialmente malévolo que uno se alegre por la muerte de alguien, o que uno hable de los defectos de los muertos, es que no hay camino mas rápido para ganarse la simpatía del público que morirse. Me alegré de que Cindy se hubiera marchado porque eso era lo que ella mas quería, y de lo que siempre hablaba conmigo durante los cinco años que fuímos amigas. Supongo que la única persona con quien podría hablar de su muerte sin sentirse juzgada y con la misma comodidad con que me hablaba de su vida era yo, eso explicaba porque me pedía que le hiciera el manicure y el pedicure con tanta frecuencia, a veces incluso sin necesitarlo. Ella tenía ochenta y siete años, era una inmigrante europea y esperó durante m...