HAY QUE DESTRUIR EL TEATRO.
“Hay que destruir el teatro o vivir en el teatro” Federico García Lorca Nunca me imaginé que al entrar en aquella sala donde me esperaba un hombre desnudo en medio de una densa capa de niebla rodeado de dos mujeres que danzaban con sus manos más que con su cuerpo, fuera a quedar atrapada por aquella magia donde el deleite visual, auditivo y sensorial me capturaron por completo. Del fondo de la sala, como si ésta fuera un útero cósmico que paría seres humanos hermosos, emergieron dos mujeres desnudas cubiertas con un largo velo que sugería apenas su desnudez, leyendo unos manuscritos que no eran comprensibles porque las dos leían al mismo tiempo, pero que no hacía falta entender porque todo era visual y auditivamente tan perfecto que la sensibilidad le robó espacio a la razón. Pasaron muchas imágenes más que se perdieron en esa parte de mí que sólo siente y que no almacena información, antes de que emergiera la voz prodigiosa de Ángel Lucena cantando una canción que una mujer...