EL DIFÍCIL ARTE DE LA RESPONSABILIDAD.
Mientras conducía con una persona a mi lado haciendo de copiloto quedé de repente atrapada en un carril que se convertía en salida y que me sacaría de mi ruta repentinamente, tenía dos opciones, seguir el carril saliéndome de mi ruta y retomarla mas adelante mediante un retorno, o cerrar a los carros que venían por el carril al que yo necesitaba moverme para poder continuar mi ruta, con el riesgo de que nos accidentáramos todos o que si era lo suficientemente ágil sólo se accidentaran los de atrás menos yo. Adopté la primera medida, me mantuve en el carril que me sacó de la ruta, tuve que conducir casi una milla antes de encontrar un retorno para reubicarme en mi ruta, mi copiloto me preguntó visiblemente exaltado como podía ser tan tonta para hacer una cosa así, cuando le pregunté cuales eran las otras opciones que el veía y que quizá yo había perdido de vista, me citó mi segunda opción, era la lógica, la razonable, la que cualquier persona “normal” hubiera asumido, al menos eso fue l...