SEMBRAR EN EL EXTERIOR

Hace más de 20 años en un día como hoy, iniciaba un viaje para encontrarme con mi futuro, era la segunda vez que salía de mi país con un compromiso matrimonial en mano, la primera vez había fracasado exitosamente y por eso esta segunda vez no había empacado ni sueños, fantasías o ilusiones, mi maleta venía cargada de crudo realismo, porque la experiencia anterior me había enseñado que las cosas no siempre salen como queremos sino como necesitamos y esa ha sido mi experiencia en Estados Unidos, un constante encuentro con experiencias indeseables pero necesarias, y aunque no lo pueda reconocer en ese momento, ese aliado generoso que es el tiempo, me muestra por qué fueron necesarias.

En Estados Unidos he conocido en carne propia la verdadera solidaridad y el servicio de muchas personas que me rodean, he construido una vida mucho mejor de la que tuve en mi país natal nutrida de sorpresas y desencantos que siempre absolutamente siempre me han conducido a un mejor lugar de mí misma.

Mi prometido me dijo que cuando llegara aquí, viviera mi vida como si fueran unas eternas vacaciones nunca me alertó sobre lo agreste del sistema, ni las dificultades de supervivencia, nunca sembró un solo temor en mi corazón y eso entre otras muchas cosas es lo que lo ha hecho un hombre tan especial en mi vida.

Entonces me dediqué a broncearme a recoger caracoles en la playa y a disfrutar de la vida sexual que había tenido en pausa por algún tiempo. Él ya no está conmigo, no al menos físicamente, pero su amor y su infinita generosidad y sobre todo la armonía con que convivió conmigo es una de las cosechas que atesoro en mi corazón.

Este es el inventario que tengo hasta ahora de mi estancia en este país:

Un matrimonio con su respectivo divorcio. 

Dos familias una de sangre y otra cósmica.

Cuatro nietos.

Cientos de amaneceres inmortalizados en mi memoria.

El mar a mis pies.

15 premios a mi trabajo artístico.

Un hijo de papel llamado "Dios usa pantalones de jean".

He recibido huracanes que me han amenazado con quitarme todo y luego se han arrepentido.

He sido Reina, freegan, data colector, cocinera, niñera, housekeeping, conductora de Uber, investigadora, poeta, escritora, comunity manager, abuela y amante fogosa.

Di a luz a tres obras de teatro.

Un puñado de corazones que no menguan su amor por mí.

He sido esculpida con el fuego de la adversidad, la escasez y la enfermedad, no me puedo quejar porque he sabido construirme un pedestal con los escombros que me quedan.

en este país no es una opción dejar de crecer, porque si existe un excelente lugar para capitalizar las experiencias ese es ESTADOS UNIDOS, gracias por tanto. 



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