TREINTA Y VEINTE
Tardé años en recuperarme de su partida porque realmente fue una pérdida grande. Yo era 9 años mayor que él, para entonces a mí me parecía que teníamos 3 brechas generacionales de por medio y me sentía culpable por relacionarme con un hombre menor, no ayudaba mucho el ojo crítico de la sociedad. De él me enamoró en principio su apariencia física (siempre he tenido debilidad por los hombres guapos) en la medida en que lo iba conociendo me cautivaron otras cosas, como que era muy brillante, poderosamente inteligente tenía una inteligencia emocional increíble y capacidad para recaudar muchísima información pues gozaba de una memoria prodigiosa . Como si todo eso fuera poco tenía una sensibilidad exquisita y puedo decir sin temor a equivocarme que el mejor escucha que he tenido, cuando yo hablaba él se perdía en mi rostro, no miraba para otro lado y yo sentía que era una oradora poderosa que había capturado toda su atención. Algo que me encantaba de él, era que todo de mí le causaba cur...