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MENTIRAS PIADOSAS

Todos mentimos, y lo hacemos más de lo que queremos admitirlo, incluso lo hacemos inconscientemente. La vehemencia con que defendemos la sinceridad es directamente proporcional con nuestro talento para mentir, no lo hacemos con la intención de lastimar a nadie por supuesto, salvo algunas excepciones, pero si no me cree, sólo tiene que pedirle a alguien de confianza que interrogue a una persona que tuvo una experiencia (buena o mala, no importa) con usted y que la grabe, se sorprenderá al ver que la manera como reposa esa experiencia en la memoria de esa persona, dista mucho de cómo reposa en la suya, y seguramente usted pensará que es un mentiroso, me aventuro a decir que si bien es la manera que tenemos para nombrar la distorsión de la “realidad” la verdad es que la manera como todos percibimos una experiencia es tan intima y personal que es imposible que dos personas la vivan exactamente igual. Mentimos por instinto de supervivencia, y aunque pensamos que la supervivencia sólo se deb…

¿PORQUÉ YO NO?

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Nunca nos pusimos de acuerdo, pero por esas sincronías misteriosas que se quedan guardadas en el anonimato, todos los que cenaríamos juntos aquella noche, que éramos 4 personas en total, vestíamos exactamente los mismos colores de ropa, vino tinto con negro, nos reímos de esa sincronía que pensamos era consecuencia de nuestra conexión afectiva y no una macabra coincidencia que nos reuniría en una experiencia dramática que conscientemente no pedimos, pero que recreamos por razones que aún no terminamos de comprender. Era una de esas noches frías de South Florida donde yo estaba particularmente excitada por el cambio de clima y decidí estrenar una chaqueta de invierno de color vino tinto, un color inusual en mi ropero. Mis planes estaban concebidos para regresar a casa a las 11 de la noche por tardar, habíamos decidido ir a un parque de luces después de cenar para sacar a la madre de mi prima que había estado por meses en una larga recuperación, estábamos contentos de estar reunidos, mi …

SEXO SI, PERO EN MI CASA NO

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¿Pueden dos personas del sexo opuesto dormir en la misma habitación sin tener sexo? más aún ¿Pueden acostarse en la misma cama aunque haya tensión sexual entre ellos sin ceder a la tentación? por increíble que pueda parecer, si se puede, yo misma lo he verificado, he dormido en la misma cama con muchos hombres con los que tengo tensión sexual sin tener sexo. Para quienes son escépticos y no lo pueden creer les notifico que la utilidad mayor de una cama es el descanso, porque para tener sexo, también están los sofás, las mesas, las sillas, los sillones, el piso, la alfombra, la bañera, la playa, el auto etc.  Que son lugares que en cambio no proporcionan el mismo grado de descanso, pero si un alto nivel de satisfacción sexual. En estos días me vi en aprietos para ayudar a mi hija a encontrar alojamiento en una ciudad por donde pasaría una noche, sólo porque iba acompañada de un hombre que no era su esposo, porque la amistad sin sexo entre mujeres con hombres heterosexuales es un miste…

LAS COSAS QUE EL TIEMPO NO CAMBIA.

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Regresar a ese trozo de tierra donde vi la luz por primera vez es para mí como adentrarme en el túnel del tiempo, donde a través de ese contacto con el pasado queda perfectamente explicado mi presente y casi que puedo predecir mi futuro.
Yo llegué al mundo en Yali, pero mis padres vivían en otra población a sólo 30 minutos que se llama Vegachí, donde no había hospital por aquel entonces, como la familia de mi padre vivía en Yali, puedo decir que nací en ambas poblaciones, porque en ambos se quedaron recuerdos muy preciados de mi niñez.
Hace un año cuando conocí de la existencia de mi prima Vanessa y luego la conocí en persona aquí en Estados Unidos jamás me imaginé que ésta joven mujer me fuera a dar tantas lecciones de vida en mi corto viaje a Colombia. A pesar de que me había registrado en un hotel en el centro de Medellín, ella me ofreció su casa para quedarme si necesitaba, y aunque no lo necesité acepté su invitación, algo que hizo la diferencia para mí en este viaje, porque duran…

SER PARTE DE LA MANADA JIMÉNEZ

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Después de 15 años sin visitar a Medellín, 34 años sin regresar a Yali, el pueblo donde nací y 48 años de haber salido de Vegachí el pueblo donde viví mis primeros cinco años de edad, visitar aquellos lugares removió no sólo recuerdos sino mis propias entrañas.

Durante 4 meses mi prima Zoe, mi primo Henry y yo planeamos un encuentro familiar en Medellín con esa maravillosa herramienta de convocatoria que es facebook. Un año antes había conformado en facebook un grupo de mi familia con los dos apellidos de mis abuelos paternos para  reunir el mayor número de personas de la familia. En menos de lo que imaginé iban llegando también datos de familiares que no usaban facebook pero si whatsapp donde creé también un grupo para comunicarnos, muchas personas mayores de mi familia resultaron manejando esta herramienta a la perfección y es que el internet ha tomado tanta fuerza que ya no hay rigidez mental que se pueda sustraer a la magia de recibir noticias de nuestros seres queridos en un pinch…

EN DEFENSA DE LAS NARCO NOVELAS.

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Siempre me han atraído las películas de narcos, no por lo que la gente piensa, que es una manera de alimentar la fiera que llevamos dentro, sino porque como son vidas tan cortas, es muy fácil ver el mapa del destino de cada persona y como se despliega de acuerdo a sus propias decisiones, no por culpa de alguien más. Lo cual clarifica para mí el porqué de la indignación de la mayoría de los colombianos por la proliferación de narco novelas, y es que la mayoría está más interesados en conocer el aspecto rosa de nuestra historia. El otro, el que implica auto examinarnos, y reconocer que nuestro gobierno es sólo el reflejo de nuestro sistema de creencias, esa es mejor conservarla en las sombras. Si algo he aprendido viendo narco novelas y narco películas de la mafia de nuestro país, es que la noticia colombiana es mejor consumirla como al buen vino, vieja y lo suficientemente añeja para verla en su cruda realidad, no como la noticia fresca y maquillada por la que la masa se siente atraída…

UN SACERDOTE EN LA FAMILIA.

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Mis dos familias, la materna y la paterna, coincidieron en algo, ambas son practicantes de la religión católica, y aunque crecí en medio de misas, primeras comuniones, bautizos, confirmaciones, bodas y los rituales de navidad que sigo adorando, desde temprana edad me distancié de la institución más no de las creencias, algunas las adapté a mi nuevo sistema de creencias, con lo cual dejé de asistir a las iglesias y las misas quedaron reducidas a ocasiones especiales con las que complacía a mi madre.

La noticia de que mi primo Gustavo, sobrino en segundo grado de mi madre, había elegido el sacerdocio, causó gran emoción en la familia, mi madre no  perdía oportunidad para contarle a quien se le atravesaba que tendría un sobrino sacerdote, y seguramente pensó que estaría con nosotros para verlo, tendría 91 años de haber sido así, pero la muerte se paseó por nuestra familia y se llevó no sólo a mi madre, sino a la última de sus hermanas que quedaba con vida y posteriormente al padre de mi p…