COMO SER UN BUEN AMANTE
Dicen las estadísticas populares que las mujeres disfrutamos más que los hombres de confesarle a alguien (en lo posible a una amiga) que tenemos un amante o una relación ilícita, aparentemente para alimentar el ego, ante el deterioro que sufre después de que nuestro cuerpo ha sido poseído por otros postores, o ha sido habitado por un bebé durante un embarazo, con lo que la capacidad de poder atraer un nuevo macho a nuestras fauces se convierte casi que en todo un reto, en donde no contentas con saborear el banquete tenemos que hacerle saber por lo menos a alguien que ese banquete está a nuestro alcance. Los hombres en cambio sólo ostentan su amante si es digna de la envidia de los demás felinos de la selva masculina, mientras nosotras hasta al menos agraciado lo ostentamos con orgullo aunque sea adornándolo con el calificativo de excelente amante, porque todos los amantes son los mejores hasta que aparece uno nuevo (salvo contadas excepciones) Ya sé que el tema es caliente, ...