MANUAL PARA EDUCAR DELINCUENTES.
Estando en la sala de espera de un hospital mientras acompañaba a una amiga, se sentó al frente mío un menor de unos cinco años, acompañado de su madre y su abuela, el niño no hablaba español y las mujeres hablaban español con acento centroamericano, la abuela del menor no hablaba inglés, pero durante la conversación de las dos mujeres en español, con frecuencia eran interrumpidas por el chico que más que pedir, exigía a su madre que le tradujera de que estaban hablando, la madre quien era evidentemente más obediente que el niño, traducía la conversación y sentía un cierto orgullo cuando decía que su hijo era americano y por lo tanto no hablaba español, algo usual en cierto grupo de inmigrantes que piensan que están depurando su raza teniendo hijos que no hablen español, ignorando que con ello solo le están quitando oportunidades a sus hijos en un futuro más cercano de lo que imaginan. Siempre que una madre me dice con ese orgullo que su hijo no habla español le respondo “pobrecito’ ...