TE AMO MÁS QUE A MI MISMO
Durante un almuerzo al que fuí invitada por una pareja, tuvimos una alegre y animada conversación que jamás fue interrumpida por timbre de celular alguno, lo cual en estos tiempos es considerado más que un milagro, un regalo, cuando estábamos comiendo el postre, el aparato que había estado en el anonimato durante un poco más de una hora timbró y la mujer respondió, mientras su esposo seguía conversando animadamente conmigo sin perder la concentración en el tema, cuando ella terminó la llamada, su esposo le recordó que debería pagar la cuenta de acuerdo con el trato que tenían establecido que durante las comidas quien responde el teléfono paga la cuenta. Me pareció una manera creativa de rescatar la calidad de tiempo que compartimos con los demás, y es que el teléfono está siendo utilizado para ignorar a los otros, lo más curioso es que quienes más demandan atención son quienes menos la brindan; ya que estar accesible todo el tiempo es de alguna manera una forma de pedir atención, no ...