EL EXORCISTA
Antes de menstruar por primera vez, me llegaron varios libros educativos al respecto, recuerdo en especial un librito pequeño, con unas fotografías preciosas de una bella mujer que narraba como llevar “esos días” sin mayor traumatismo, hizo el efecto esperado, la menstruación dejo de ser una preocupación más para ser un momento ansiado y esperado por mí. Aunque cuando me llegó, ni yo me parecía físicamente a la protagonista de la revista, ni tener el período era tan luminoso como ella lo describía, excepto por la sensación de poder que me otorgaba el sentirme mujer y saberme finalmente equipada para dar a luz a un bebé. En la revista no describieron ni remotamente los cólicos menstruales y la incomodidad que generaban las toallas sanitarias de los setentas que parecían una almohada y que yo no sabía como me la iba a acomodar entre la ropa interior sin que el pueblo entero se diera cuenta que yo estaba en los días. Por supuesto eran épocas en que uno no hablaba de la menstruación,...