FUNERAL ROJO.
Confieso sin menguar modestia que me he sentido muy amada en este planeta, tanto sentimentalmente como cósmicamente, si alguna conducta mía denota carencias afectivas, debe ser por aquello de que los seres humanos somos insaciables e inconformes, y debe estar confinado en mi inconsciente porque conscientemente me he sentido muy amada, y como he comprendido que todo en esta experiencia humana es prestado no he sentido la necesidad de hacerle prometer a nadie amor eterno, “para siempre” es demasiado tiempo, y yo he sido y soy feliz por el tiempo que duran los sentimientos que la gente ha tenido por mí. Por eso no espero que el día que yo me marche de este plano la gente se vuelque a demostrarme el afecto que entre otras cosas se les dificultó darme en vida, no espero remordimientos tardíos, ni flores en una tumba que sólo contiene el cascaron de ésta conciencia que sólo quiere ser libre para volar en la búsqueda de una nueva experiencia humana. No me gusta el color negro más que para...