MI CORTA CARRERA POLÍTICA
Corría el año mil novecientos y algo y mi madre y yo tuvimos que salir huyendo de la ciudad por uno de esos motivos de seguridad tan comunes en Colombia, que son cotidianos y que a nadie excepto a los implicados le importa. Llegamos a una población pequeña donde pensamos que estábamos seguras, a iniciar una nueva vida, prácticamente a empezar de cero. El gamonal del pueblo me dio trabajo escribiendo para él sus discursos para su campaña política, el tenía muchos títulos pero no tenía mucha educación, y su escritura era pésima, también su creatividad para seducir al público, algo que a mí me sobraba. Éramos el equipo perfecto, yo tenía la educación de la que él carecía y él tenía los títulos que a mí me hacían falta y sobre todo la ambición de la que yo carecía. Yo pensaba en aquel entonces que el era un gamonal de pueblo “buena gente” como dicen en los pueblos, al principio hubiera puesto mis manos en el fuego no sólo por él sino por toda su familia, menos mal que retire mis mano...