Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como egoismo

EL SEÑOR YO.

Imagen
Hice mi mejor esfuerzo para comunicarme con él, pero sin importar que tanto tiempo, creatividad y energía derrochara construyendo frases que lo incluyeran, y que también hiciera posible que se interesara un poco en mí, no había forma, cada nueva frase que él empezaba anulaba la que yo había dicho y la empezaba con las palabras yo, mi, me y mis. La comunicación estaba intervenida por éstos pronombres que sólo hablaban de él, de sus cosas, de sus gustos, de sus ocupaciones, de sus intereses, de su mundo, mientras el mío lucía sospechosamente invisible ante sus ojos, y lo que era peor no aparecía por ningún lado un leve interés en que mi mundo se hiciera visible para él. Así que desistí y me entregué a escuchar su monólogo mientras observaba su lenguaje corporal; y dejé de hablar. Me dediqué a soltar monosílabos que le recordaran que tenía público, aunque sospecho que de igual forma no eran necesarios los monosílabos, sospecho también que me habría podido marchar y él habría seguido habla...

EL SÍNDROME DE LOS JUGUETES INDESEADOS

Imagen
En estos días hablaba con una mujer quien había decidido retirarse definitivamente de su trabajo, como el trabajo me resultaba tan atractivo y oportuno para mí, le pedí que me lo dejara, ella guardó un sospechoso silencio que no me impidió seguir hablando del tema, y que me hizo cometer el error mayor para perder esa oportunidad laboral. Creo que hablé de más, porque conforme yo hablaba de lo maravilloso que sería ese trabajo para mí, sus ojos se iban apagando y con ellos el deseo de dejar el empleo, lentamente ella empezó a hablar de su empleo con más sentido de pertenencia y con planes a futuro lo que me dejó en evidencia que había desistido de retirarse. Esto me recordó a cuando yo era niña y siempre tenía la sensación de que mis amiguitos y mis primos tenían mejores juguetes que yo, por lo que siempre estaba buscando a quien regalárselos, entre otras cosas me ayudaba a ganar la simpatía de aquellos niños que no me aceptaban. Pero cuando veía en ellos la alegría por el nuevo jug...

LA CIBER SILLA ELÉCTRICA

Imagen
Esta semana ha sido la semana de borrar contactos de mi correo electrónico. Ayer recibí un mensaje de una mujer que me pedía que la sacara de mi lista de correos, porque “ni ella me conoce, ni yo a ella” me quedé pensando en ese argumento por un buen rato, sobre todo preguntándome si tendría que eliminar de mi lista de correos a aproximadamente doscientas personas que no conozco y que reciben mis correos, y con quienes hemos construido una especie de amistad cibernética, pese a que nunca supe como ellos llegaron a mi correo y como yo llegue al de ellos. Lo más curioso de esta mujer es que es la misma que envia un promedio de cinco mensajes diarios con reenvios de esos mensajes bonitos sobre el poder de la mente sobre el cuerpo y de física cuántica, que advierten sobre lo egoísta que sería que no compartiéramos ese mensaje con al menos diez (desconocidas) personas más. Entonces resulta señora RR que ni usted me conoce ni yo la conozco, no ahora, cuando le envio las invitaciones a mi blo...