DE LOCOS ADVERSARIOS Y MAESTROS
Cuando mi madre se divorció de mi padre, luego de repartir los bienes, ella experimentó un temor inmenso a enfrentar el mundo con su nueva situación financiera, estaba convencida que el único lugar donde podríamos sobrevivir era en un barrio bastante pobre de la ciudad (según la estratificación social de Colombia debió ser estrato cero), donde ella calculó que podría cubrir los gastos para que pudiéramos sobrevivir las dos. Después de un año de estar viviendo en aquel lugar, alguien lanzaba durante la noche pintura roja sobre la puerta que acabábamos de pintar de blanco. Mi madre tardaba en compañía de un vecino un par de días en volver a pintar la puerta, y la misma noche luego de ser pintada nuevamente la puerta tenía una enorme mancha de pintura roja, el acoso se incrementó hasta que ya no era solamente pintura roja en la puerta principal, sino tejas rotas que dejaban una de las habitaciones sin techo por varios días. En ese proceso mi madre invirtió mucho dinero arreglando los daño...