EL SILENCIO DEL BUITRE
Hace unos días observaba la interacción de una mujer con su hijo de ocho años, el niño no sólo tiene el control sobre ella, sino que además resulta bastante difícil interactuar con él, tiene un egocentrismo exagerado, es insolente, agresivo pasivo y dominante. No disfruta de un mínimo de respeto por su madre y menos aún por cualquier otro adulto. Ese pobre niño ignora lo que son figuras de autoridad. Llegó al extremo de cuestionar una inversión de dinero que ella estaba haciendo, porque él parece considerar en que se debe o no gastar su madre el dinero, por un momento me pareció que el rol del niño era más el de una pareja que el de un hijo. Y aunque soy una admiradora de los niños contemporáneos que cuestionan todo y que son precoces, en este caso, no veía un niño precoz con un buen uso de su inteligencia y si más bien un pequeño verdugo cuya tiranía estaba siendo alimentada por su madre. Y es que algunas madres y padres, piensan que la permisividad con los hijos es respeto o es dejar...