SE ME PERDIÓ DIOS.
Al igual que a una amiga cercana mía, se me perdió Dios, no he sabido cuando pasó exactamente pero intuyo que ha ido pasando en los dos últimos años. Aunque lo reconozco besando mis pies cuando una ola del mar sale a mi paso, no puedo estar segura si es Dios besando mis pies o si es Dios en mis pies otorgándome el placer de reconocer la majestuosidad de una ola. Una ola mar adentro me puede ahogar, una ola es lo que le produce suficiente adrenalina a un surfista, una ola a mis pies es la dulce caricia del mar recordándome que hay una fuerza organizadora que sigue siendo un misterio para todos. He visto a mucha gente a mi alrededor rogándole a Dios por favores que jamás se manifiestan, también he visto a gente que no pide nada y que adquiere todo con una facilidad asombrosa, otros que piden y obtienen medianamente sus respuestas, y otros que sólo agradecen y unas veces tienen y otras veces carecen, creo que estoy en el último grupo. Este año sobre todo ha sido un tiempo de pruebas d...