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LOS CUENTOS QUE LEEMOS

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Yo quería mucho a Melina, mi amiga de la adolescencia allá en la tierra del “mirá vé” en Cali, Colombia, alguna vez hasta pensé que estaba enamorada de ella. Físicamente lo tenía todo, recuerdo que pensé cuando la conocí que en efecto las caleñas si eran como las flores. Pero mis adultos dominantes decían que no era una buena compañía, ya saben como es eso, un talento especial que tienen algunos adultos dominantes para determinar quien nos conviene y quien no, generalmente basado en un prejuicio sobre los padres o la familia de los implicados. Así que Melina se convirtió en lo que yo diría una amante sin sexo, es decir aquella amiga tiniebla confinada a la oscuridad del closet de donde la sacamos cuando nadie nos ve. Luz María era la amiga que podía mostrar a los adultos dominantes, una mujer de aspecto angelical y de piel extremadamente blanca, a quien le temblaba levemente la voz para hablar, quien además era una niña “de su casa” que solo iba de su casa al colegio y del colegio a ...

LAS PRE- PRE.

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Sentada en la sala de espera del aeropuerto de la ciudad de Palmira en Colombia y enfrascada en la lectura de un libro, fui interrumpida por el insistente movimiento de una mujer en la silla del lado a quien percibía visiblemente nerviosa, cerré mi libro para mirarla, y ahí estaba ella, sentada en aproximadamente 400 cc de prótesis de nalga, cargando unos 350 cc de senos y con sus labios carnosos hijos adoptivos de algún bisturí. Sentí envidia , si, envidia porque mientras yo debo ir al gimnasio seis días a la semana para poder levantar peso con la nalga y los brazos, esta mujer ya tenía el peso incorporado y eso en términos de practicidad tiene un valor incalculable para mí, pues serían dos horas diarias que puedo usar para escribir en vez de ir al gimnasio. Una a una las mujeres que se le acercaban al personaje de la historia, se retiraban rápidamente como si ella estuviera en una especie de cuarentena, empecé a sentirme nerviosa pensando que a lo mejor estaba sindicada de algún de...