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LA NOCHE DORADA.

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Cuando me embarqué en el Valor, el barco que elegí para celebrar mis primeros cincuenta años de edad, tenía algunos deseos  para hacer de esa celebración algo inolvidable, esos objetivos implicaban hacer cosas que siempre quise y que no me atreví a hacer en el pasado por algún tipo de temor. Uno de esos deseos era el de tener una jornada propia de abrazos gratis con gente que no había visto antes y que seguramente no veré jamás. El otro deseo, que veía poco viable era el de celebrar con música de los ochentas, por lo que llevé el atuendo para esa celebración. La tercera noche, como respuesta del universo a mis peticiones, anunciaron una fiesta de los ochentas en la discoteca más grande del barco, más tarde vería con mis propios ojos, que en la discoteca, enmarcando la cabina del DJ, estaba dispuesto un enorme letrero que decía “Free Hugs” (abrazos gratis) como si alguien hubiera planeado las actividades del barco girando en torno a mis deseos. Me dirigí a la cabina, emoci...

ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE.

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En nuestra primera parada del crucero que hice la semana pasada nos encontramos de frente con esa débil línea que une la vida con la muerte,  pudimos constatar que la una contiene a la otra, que están más unidas de lo que quisieran estar aquellos enamorados que pactan con relaciones simbióticas y que se juran amor más allá de la muerte. Mi hija, mi amiga Berta y yo decidimos pasar el día en una playa cercana a playa MIA en Cozumel México, tomamos un paquete que incluía todo y de esa forma relajarnos y disfrutar del mar, de la música y nuestra compañía. Pasamos un día maravilloso bebiendo los diferentes cócteles que Gabriel, el mesero que nos asignaron servía para nosotros, junto con algunos ceviches y comida de mar, nos sentíamos como princesas en el jardín del castillo siendo atendidas por un hombre de mediana edad que fantaseaba constantemente con pedirle permiso a su esposa para satisfacer nuestros mundanos deseos, para después soltar una enorme carcajada porque sabía al i...