LA NOCHE DORADA.
Cuando me embarqué en el Valor, el barco que elegí para celebrar mis primeros cincuenta años de edad, tenía algunos deseos para hacer de esa celebración algo inolvidable, esos objetivos implicaban hacer cosas que siempre quise y que no me atreví a hacer en el pasado por algún tipo de temor. Uno de esos deseos era el de tener una jornada propia de abrazos gratis con gente que no había visto antes y que seguramente no veré jamás. El otro deseo, que veía poco viable era el de celebrar con música de los ochentas, por lo que llevé el atuendo para esa celebración. La tercera noche, como respuesta del universo a mis peticiones, anunciaron una fiesta de los ochentas en la discoteca más grande del barco, más tarde vería con mis propios ojos, que en la discoteca, enmarcando la cabina del DJ, estaba dispuesto un enorme letrero que decía “Free Hugs” (abrazos gratis) como si alguien hubiera planeado las actividades del barco girando en torno a mis deseos. Me dirigí a la cabina, emoci...